Saturday, October 1, 2011

Un gobierno en cajas

Un gobierno en cajas
ADRIANA D´ELIA | EL UNIVERSAL
sábado 1 de octubre de 2011 12:35 PM

Es difícil de olvidar aquel día de noviembre del 2008, cuando un primer
grupo de avanzada llegamos a la sede del gobierno del Estado Bolivariano
de Miranda, anunciando que éramos los representantes del nuevo
gobernador electo, Henrique Capriles Radonski.

Integrábamos la comisión de enlace para la instalación del nuevo
gobierno y nuestra función era la recibir del gobierno saliente, todos
los bienes y activos de la gobernación y toda la información operativa
necesaria.

Pocos días antes, alegría, júbilo y asombro, eran los sentimientos que
se entremezclaban. En medio de la satisfacción consecuencia de la
victoria, eran desconcertantes los mensajes y noticias de quienes veían
incrédulos lo que estaban haciendo quienes iban de salida. "Están
desapareciendo todo; se están llevando los vehículos; les están quitando
los cauchos; los archivos se los llevan; las computadoras ya no están;
transfieren recursos al gobierno nacional; firman cheques a la carrera;
ya renunciaron todos los funcionarios de libre nombramiento y remoción".

Esa mañana entramos por primera vez a las oficinas de la casa de
Gobierno Generalísimo Francisco de Miranda, ubicada en el Km23 de la
carretera Panamericana. Las miradas de todos los funcionarios, la
mayoría aún con sus camisas y franelas rojas, esperaban las nuevas
decisiones. Medios oficiales habían promovido una oficialista campaña de
miedo y desinformación: "van a despedir a todo el mundo, van a quitarle
los recursos a los consejos comunales, van a sabotear las misiones, van
a cambiar la bandera del Estado de nuevo".

Aún me parece que fue ayer cuando en el acto de toma de posesión el
gobernador Henrique Capriles Radonski anuncia mi designación como
secretaria de Gobierno. Horas más tarde estaba pautada la entrega formal
del Gobierno en la Casa Amarilla, sede oficial de la oficina y
residencia del Gobernador. Allí en pleno centro de Los Teques, en
nuestra capital estaban sobre una mesa de unos diez metros de largo,
docenas de cajas blancas con el nombre de la dirección o instituto
anotado con marcador negro: Instituto de Vivienda, Dirección de
Desarrollo Social, Secretaría de Gobierno, Corporación de Turismo,
Instituto de Infraestructura. Así hasta sumar más de 60 cajas cada una
con la "entrega formal". Todos sus directores y presidentes de
institutos habían renunciado y dejado su respectiva cajita con un manojo
de llaves y dos carpetas contentivas del Acta de Entrega. Nadie para
explicar nada, nadie para aclarar.

Como secretaria de Gobierno designada por el Gobernador, me tocó recibir
un gobierno en cajas. Todo estaba preparado para que no se entendiera
nada; para que las llaves no abrieran ninguna puerta; para que los
vehículos, los que habían dejado, no prendieran; para que no se pudieran
pagar las nóminas de los trabajadores; para que no se supiera en dónde
estaban las cuentas; ni los registros de bienes; ni los expedientes
administrativos. Solo cajas.

Días después de trabajar día y noche, con todo el equipo designado por
el nuevo Gobernador y con la mayoría de los trabajadores de Miranda
dispuestos y colaborando, estos comenzaban a comprender lo que
significaba un gobierno para todos por igual. No se dieron despidos por
creencias o posiciones políticas, nunca los hubo. Algunos de los
representantes de los consejos comunales se mantenían remolones pero la
mayoría al poco tiempo estaba, como era de esperarse, trabajando por
mejorar las condiciones de vida de su gente, sin pensar en colores
políticos.

Con las cuentas mas claras y las denuncias formuladas ante los órganos
correspondientes, comenzamos un gobierno escaso en recursos, pero rico
en ideas y con la única misión de llevar progreso a Miranda.

adrianadelias@gmail.com


http://www.eluniversal.com/opinion/111001/un-gobierno-en-cajas

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