Romulo E. Lander Hoffmann
Martes, 15 de noviembre de 2011
No existe una sola experiencia socio-comunista que haya perdurado en el
tiempo, ni mucho menos alguna que pueda mostrar el éxito REAL de sus
políticas de "DESARROLLO Y PROGRESO"
En nuestro caso y al mas puro estilo bolchevique, quienes hoy nos
desgobiernan han hecho uso de la demolición de nuestras instituciones -
esas mismas instituciones que les sirvieron para llegar al poder -
como estrategia fundamental y en especial han hecho uso intensivo de una
tendencia común en todos los regimenes Comunistas; La intervención de
sus Bancos Centrales.
En Venezuela luego de "sucesivas adecuaciones" de la ley que rige el
funcionamiento del BCV, quienes hoy nos desgobiernan se han hecho de un
control omnímodo sobre la política monetaria y para ello sin prisa,
pero sin pausa avanzaron estrategias de generación de matrices de
opinión que determinaron que los ciudadanos, es decir nosotros los
venezolanos, quizás no hayamos reparado en la importancia capital que
tiene el Banco Central de Venezuela (BCV) para la vida de la Nación.
Hoy por hoy poco conocemos del "verdadero" nivel de destrucción al que
ha sido sometida esta institución, que en la práctica diaria debería ser
garante de la estabilidad monetaria de la nación y Debería así mismo
ser el guardián contra la inflación.
Generalmente cuando un Banco Central tiene la capacidad de manejar con
independencia plena y con criterios apropiados la política monetaria de
un país esto se refleja en estabilidad monetaria que a su vez implica
una inflación baja y estable y por tanto se protege el poder
adquisitivo de la moneda.
Desafortunadamente en los últimos años el BCV se ha convertido en una
gigantesca caja chica que quienes nos desgobiernan han utilizado
arbitrariamente y en contravención de las mas elementales normas
financieras y/o contables, para el financiamiento de cuanta aventura
económica ha pasado por la cabeza del Ejecutivo Nacional
Nuestro Banco Central con el correr del tiempo ha llegado a convertirse
en una gran imprenta que emite dinero sin valor, cada vez a ritmo mas
acelerado.
Una de las causas (mas no la única importante) que ha generado la
degradación del Organismo, ha sido la incorporación en sus niveles de
dirección de funcionarios con poca o nula experticia en materia
financiera y/o monetaria, quienes desatendiendo frecuentemente la
opinión de sus técnicos toman decisiones que perjudican y comprometen
el futuro del país.
Pasearse por los informes sobre la actividad económica del país que
emanan del Banco Central, es encontrase con muchísimas inconsistencias
en materia económica, al guiarse estos, mas por referentes políticos,
que económicos. Buen ejemplo de ello son las cifras de crecimiento
económico que este desgobierno reclama como un logro y que solo es
posible gracias a los artilugios y a las "nuevas y novedosas" formulas
de medición creadas especialmente para tales fines. Estas cifras de
ninguna manera se compadecen con la realidad económica que vivimos y
claramente indican que lo que realmente se produce a nivel interno en el
país es absolutamente marginal.
Un crecimiento económico REAL debe corresponderse con el incremento de
indicadores como la producción de bienes y servicios, el mayor consumo y
producción de energía, de acero, el ahorro, la inversión, una balanza
comercial favorable, el aumento de consumo de calorías per capita, etc.
¿Es esta la situación REAL del país?
No cabe la menor duda de que estos informes están hechos para justificar
las peticiones del ejecutivo, utilizando Sofismas e intentando
incorporar "nuevos" paradigmas como el de la falacia de la ventana rota
- que consiste en que para determinar si una medida es buena o mala, han
de mirarse sus consecuencias a largo plazo para toda la población-
Quizá el aspecto mas notorio de la evolución - involución del gobierno
que nos desgobierna esta reflejado en la desestructuración del estado y
del marco político y jurídico del país. Tocara pues en su momento el
restituir las potestades arrebatadas, entre ellas las del Banco Central
de Venezuela.
Una reflexión al margen: Es triste ver como aun muchísima gente
es incapaz de reconocer que a pesar de los errores e ineficiencias del
periodo democrático 1959 – 1997 la democracia cambio radicalmente y para
bien, el perfil de nuestra nación, e insisten en desconocer sus logros.
Son ellos los que quizás, sin querer queriendo, le dan mayor soporte e
impulso a quien nos desgobierna, en su intento de llevarnos a esos
tristes y hoy revisionistas mares de la felicidad.
El cuadro sigue siendo el mismo; la mayoría de la gente echándole
candela a los partidos políticos en vez de marginar definitivamente a
aquellos que los manejaron internamente, y lejos de reconocer el papel
que ellos como sociedad jugaron en esa realidad; Bien por acción o bien
por omisión.
La misma actitud egoísta donde el "YO" es más importante que el
colectivo y sin querer darse cuenta de que sin el colectivo, el "YO" no
tiene posibilidades.
Son las mismas causas, que aunque vistas desde diferentes ópticas
generaron este terremoto social que no es más que nuestro propio reflejo
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