Tuesday, November 29, 2011

Secreto

Secreto
Venezuela es patológicamente reservada acerca de los dineros públicos
MICHAEL ROWAN | EL UNIVERSAL
martes 29 de noviembre de 2011 12:00 AM

El secreto es una enfermedad mortal. Cuando una nación se miente a sí
misma en materia monetaria, o cuando su gobernante no es transparente en
lo que a su salud se refiere, hay preavisos del caos por venir. Y como
es del conocimiento de todo el que siga las noticias en Venezuela, ambos
secretos han enfermado al país a un nivel fundamental. Los secretos en
cuanto al erario público son un cáncer metafórico en el cuerpo político.
Los secretos en torno a la salud del gobernante pueden empeorar un
cáncer real en su médula ósea. Ambos tipos de secretos pueden matar.

Mentir en materia monetaria es perverso. Ejemplo de ello son Grecia,
Italia y España en los últimos seis meses. Los dirigentes políticos en
esos tres países cayeron en desgracia cuando estos secretos salieron a
flote. Si no hubiesen sido tan herméticos con los registros contables,
el daño al público hubiese sido mucho menor y aún estarían en el poder.
Hay que pensarlo. Venezuela es patológicamente reservada acerca de los
dineros públicos. Los análisis bancarios revelan que casi US$ 30.000
millones no se contabilizan, el equivalente a casi mil dólares per
cápita. Se trata de una ingente cantidad de dinero que se mantiene al
margen de una nación y que le pertenece constitucionalmente. ¿De qué
manera el Gobierno irá a elecciones en 2012 sin rendir cuentas claras
acerca del paradero de ese dinero: a sus leales, sin hablar de la
oposición y el mundo que observa?

El secreto que ronda el cáncer del Presidente es igual de perverso. En
Brasil, el público estuvo al tanto del cáncer de Lula y sabía todo
acerca de la batalla que libró Dilma Rousseff con la enfermedad. El
hecho de que no se mintiera también significa que recibieron el mejor
tratamiento disponible, que, por cierto, no se encontró en Cuba. No ha
sido así la forma en que los gobernantes de Corea del Norte, Cuba y
Venezuela han tratado sus dolencias. La negación, las evasivas y la
falsedad han sido las estrategias de comunicación adoptadas. No
obstante, el secreto médico puede perjudicar la salud del gobernante
-quien no atendería su enfermedad a cabalidad- y también puede afectar a
la población: la muerte súbita puede generar caos. Mejor vivir con
transparencia que morir de hermetismo.

michaelrowan22@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/111129/secreto

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