Thursday, November 10, 2011

¿Chavismo democrático?

¿Chavismo democrático?
Alfredo Michelena
Jueves, 10 de noviembre de 2011

Cuando por allá hace 22 años, un de 9 noviembre, cayó el muro de Berlín
nadie podía pensar que el ruinoso ensayo comunista tuviera seguidores
tan empedernidos que sometieran de nuevo a un país a ese fracasado
experimento y menos que esto sucediera en nuestra Venezuela.

Durante la República Civil hubo muchos errores, en especial a partir de
la segunda mitad, pues la dirigencia política, económica y social no
entendió que habíamos llegado a un punto en que había que cambiar y si
lo entendieron no estuvieron dispuestos a hacerlo. No es que no hubo
señales claras de que el modelo estaba haciendo aguas ( caracaso, golpes
92, etc.): la gente quería mayor participación y la economía necesitaba
orientarse hacia el proceso de globalización. La dirigencia creyó que la
ubre petrolera daría para todo y no fue así. La gente se reveló contra
los partidos ( antipolítica) y contra el neoliberalismo ( perder sus
privilegios), buscaron un hombre nuevo, no ligado a los partidos
tradicionales y antiliberal. Y aquí lo tenemos gobernando.

Entonces aparece el socialismo del siglo XXI, que no es más que un
populismo de izquierda comunista. Izquierda porque reivindica la
situación social de una mayoría empobrecida; populista pues pone al
estado como proveedor de bienes y servicios; y comunista no sólo por la
reivindicación del marxismo-aunque no de la clase obrera- y el
agotamiento de la empresa y la propiedad privada sino además por el
estatismo extremo. Esto crea un sometimiento popular y genera
asistencialismo, que es la dependencia de los ciudadanos del Estado.
Todo esto montado sobre la renta petrolera.

Al que elijamos de los seis precandidatos de las primarias, deberá
ganarle al caudillo rojillo si se hace lo correcto. Mi preocupación es
que entre ellos estoy oyendo discursos que presagian un "chavismo
democrático" es decir, un modelo populista preñado de estatismo y que
fomenta el asistencialismo en la población pero basado en la propiedad
privada, la democracia y el estado de derecho. Esto sin duda es mejor
pero no es suficiente. Hay que acabar con la maldición del excremento
del diablo, como señalo Pérez Alfonso, pues sobre la renta petrolera se
monta este populismo estatista que nos persigue como una rémora
histórica. El Estado, y el país en general, debe depender y obtener su
fortaleza de sus ciudadanos y no del petróleo, sino el totalitarismo, en
mayor o menor grado, siempre estará presente y nunca se podrán
desarrollar suficientemente ni los ciudadanos, ni la sociedad ni el país.

alfredomichelena@gmail.com

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5319613.asp

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