Thursday, November 10, 2011

El fracaso militar

El fracaso militar
Aníbal Romero
Jueves, 10 de noviembre de 2011

En ese camino de reformas a la institución castrense, será necesario
que los militares venezolanos realicen un examen de conciencia, y
entiendan, para empezar, que lamentablemente se ha agrietado el
respeto que alguna vez sintieron los sectores civiles ilustrados del
país hacia los militares

Estos pasados trece años de gobierno militar, directo e indirecto,
constituyen un grave fracaso para la institución castrense venezolana,
fracaso que tendrá hondas repercusiones sobre su devenir.

A pesar de la condena ética que experimentó luego de su caída, el
gobierno de Marcos Pérez Jiménez dejó una huella significativa en la
autoimagen de la Fuerza Armada (y no solamente allí). De acuerdo con
esta percepción, dicho gobierno militar demostró las destrezas
tecnocráticas de la institución castrense y su aptitud para el manejo
del Estado. Durante los tiempos de la República Civil (1958-1998), esa
autoimagen de competencia tecnocrática sobrevivió en la proyección de
institutos como el IAEDEN, y en el prestigio atribuido a algunas figuras
militares que estuvieron al frente de Ministerios y otras corporaciones
públicas.

El actual régimen militar ha echado por el suelo la imagen de capacidad
tecnocrática que la FAN quiso labrarse. No pretendo negar que en el
mundo militar existieron y quizás existen aún personas profesionalmente
solventes, pero no hablo acá de individuos sino de la institución como
tal. El gobierno militar que nos rige ha sido destructivo y corrupto.
Así lo evidencia el deterioro de Venezuela en todos los órdenes.

Los militares, en segundo lugar, se presentaban como los más patriotas;
sin embargo, hoy izan la bandera cubana en sus cuarteles y permiten que
su Comandante en Jefe subordine los intereses del país al despotismo
castrista. Decían también nuestros militares ser los más
"bolivarianos", pero ahora muchos de ellos enarbolan el socialismo como
referencia principal en su esquema de principios.

No contentos con todo esto, los militares venezolanos de hoy han
cambiado su historia. Del orgullo de haber derrotado la guerrilla
comunista alentada y apoyada por Fidel Castro y rechazada en
Machurucuto, en las montañas del Bachiller y de los Humocaros, esa
otrora altiva institución castrense ha pasado en estos tiempos sombríos
a reivindicar al Ché Guevara. Pierden así de vista que una institución
que cambia su historia no sólo desfigura el pasado, sino que pervierte
su presente e hipoteca su futuro.

Digo esto con pesar, pero lo digo firmemente convencido de su verdad.
Durante años ejercí la docencia en diversos institutos de educación
superior de la FAN. La autoimagen tecnocrática, el patriotismo, el
bolvarianismo y el apego a sus logros constitucionales eran valores
cultivados con honra. Jamás imaginé que serían tan degradados y en tan
corto tiempo.

En una Venezuela distinta, que empieza a vislumbrarse tenuemente en
medio de las tinieblas, será imperativo debatir a fondo y con seriedad y
honestidad la situación y perspectivas de la institución armada en el
seno de una sociedad de ciudadanos libres. Venezuela no debe continuar
sometida al arbitrio político de los militares, y éstos deben abandonar
por completo las ambiciones de poder político para convertirse en los
defensores de un orden democrático regido por las leyes.

En ese camino de reformas a la institución castrense, será necesario que
los militares venezolanos realicen un examen de conciencia, y entiendan,
para empezar, que lamentablemente se ha agrietado el respeto que alguna
vez sintieron los sectores civiles ilustrados del país hacia los
militares. El primer paso que debe darse consiste en recuperar ese
respeto, no con base al miedo al zarpazo militar, sino con base a la
autocrítica y al genuino reconocimiento mutuo entre civiles y militares,
en función de reconstruir a Venezuela y sacarla del pantano en que está
hundida.

anibalromero@hotmail.com

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/6411835.asp

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