Thursday, November 10, 2011

Burocracia desorbitada, refleja ineptitud

Burocracia desorbitada, refleja ineptitud
AIPOP
Jueves, 10 de noviembre de 2011

La palabra MINISTRO, del latín: minister, significa servidor, y es un
político que forma parte del gobierno de un país, como responsable de la
administración de un determinado aspecto de su vida política, social o
económica. En algunos países (como los Estados Unidos y México), estas
personas en lugar de ser conocidas como Ministros son conocidos como
Secretarios o Secretarios de Estado.

Durante los primeros 40 años de la Democracia Venezolana (1958-1998)
personalidades y estudiosos de las Políticas Públicas, insistieron en
que el Estado venezolano debía ser reformulado en su aparato
administrativo y debía reducir su burocracia a lo indispensables para
garantizar el buen funcionamiento de todas las complejas actividades del
país. En tal sentido se apoyó con entusiasmo, el reducir las carteras
ministeriales a menos de 10 y eliminar la tentación de ir empleando a
compañeros de partido y amigos en el aparato gubernamental oficial.

Cuando comenzó el actual gobierno, en 1999, se tomaron como buenas las
recomendaciones de la Comisión para la Reforma del Estado COPRE,
recogidas en un importante documento de más de 500 páginas. Allí está
todo el análisis, desde el populismo hasta la descentralización, desde
la reforma interna de los partidos hasta la formulación de políticas
públicas para nuestro país y una de las primeras medidas, prometedoras
de un futuro de avance, fue reducir los 21 ministerios que existían para
entones a 15. Un muy buen inicio; sin embargo en los años sucesivos,
toda esa oferta se fue deshaciendo como el humo. No se logró cuadros de
relevancia, personajes de credibilidad nacional y de ganado
reconocimiento profesional, para poder representar un ministerio, por el
contrario se cayó en un desfile de mediocridad y falta de méritos
propios inauditos y finalmente se ha llegado hoy a la absurda cifra de
32 Ministerios.

Uno de los graves errores que ha reflejado nuestra vida democrática, es
la ineficiencia de nombrar militares de carrera en los cargos del
ejecutivo civil, hecho este al que son tentados los presidentes
militaristas, para nombrar no a un colaborador para que opine y su
consejo tenga peso en la decisión a tomar, sino para ordenarle, basados
en el rango y la obediencia del militar a su superior. La burocracia
generada por tantos ministros, hace inoperante cualquier reunión de
Consejo de Ministros, y les quita poder de intervención, a la vez que
hace casi imposible la concertación de decisiones que ahora tienen que
ser acordados por varios Ministros a la vez, ya que casi todos los
problemas importantes de las Políticas Públicas modernas, abarcan varias
áreas inter-relacionadas.

Es preciso que en las ofertas electorales para un próximo gobierno,
todos los que participen, tomen muy en cuenta este asunto y se
comprometan en reducir la burocracia oficial y concentrar los esfuerzos
en personas capaces, conocedoras del área que van a administrar, que
tengan autoridad profesional para opinar y que tomen decisiones, que
reduzcan las enormes permisologías y trabas burocráticas, para poder
facilitar la creación de fuentes trabajo, de inversión creadora de ese
trabajo. Siempre será preferible, para la salud económica del país,
crear leyes para subsidiar el desempleo justificado, que crear puestos
de trabajo como funcionario público, para entrabar más la administración.

http://www.analitica.com/va/economia/opinion/2319096.asp

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