Sunday, November 13, 2011

Otra "chavidad": vuelve Somoza

Otra "chavidad": vuelve Somoza
ALEJANDRO A. TAGLIAVINI | EL UNIVERSAL
domingo 13 de noviembre de 2011 12:00 AM

El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos registró, entre febrero y las
elecciones del 6 de noviembre, 62 víctimas de la violencia electoral
generalmente propiciada por el oficialismo. Pero las graves
irregularidades de estas elecciones, cuyo resultado nadie serio
reconoce, empezaron con la candidatura de Ortega doblemente prohibida
por la Constitución que no permite un período consecutivo ni presentarse
después de haber sido dos veces mandatario. Ortega, exguerrillero
sandinista, fue electo en 1984 y 2006 además de haber encabezado la
junta que tomó el poder en 1979, al derrocar al dictador Anastasio
Somoza, y permaneció hasta 1984.

Aun así, se presentó para un tercer período gracias a que, jueces
afines, declararon inaplicable la norma constitucional. La estrategia de
Ortega ha sido imponer la reelección de hecho, apostando a legitimarse
con un apoyo electoral masivo. Al contrario de Guatemala, donde los
tribunales rechazaron la pretensión de la primera dama de aspirar a la
Presidencia.

El diario La Prensa ha mostrado el enriquecimiento del entorno
presidencial, pero nada cambia y, recordando las épocas de Somoza, el
periódico tiene serias dificultades para circular. El modelo de Ortega,
"socialista, cristiano y solidario", difiere del chavismo porque, si
bien es autoritario y populista, promueve los negocios privados (de los
amigos, claro). Promueve políticas "neoliberales", con el aval del FMI,
y una alianza con el gran capital, al estilo de Somoza quien decía a los
empresarios: "hagan plata, que de la política me encargo yo". La
esencial ayuda chavista, que ha sido "privatizada" y no pasa por los
controles estatales, ronda los US$ 450 millones anuales (7% del PIB) y
en parte es derivada al clientelismo como "regalos del comandante".

La oposición, agrupada en la alianza PLI, que participó en el proceso
electoral "bajo protesta", no logró movilizar a la población contra las
violaciones a la Constitución. Curiosamente, al mismo tiempo, el militar
retirado Otto Pérez ganó en Guatemala con casi el 55% de los votos, en
unas elecciones sin candidato oficialista, con lo que pareciera poner
fin a 26 años de gobiernos civiles. Irónicamente, este nuevo presidente,
en la década de los 80 fue jefe del destacamento militar en una zona de
violentos combates con la guerrilla.

Pareciera que tienen razón quienes dicen que, en definitiva, el ser
humano es conservador y siempre opta por mantener el statu quo. Así es
como, sin que importen ideologías, hasta en el 90% de los casos, dicen
los analistas estadounidenses, suele ganar la elección quienes van por
la reelección. En España, la activista Natalia Muñoz-Casayús, en su blog
Reformaleyelectoral, asegura que "la enfermedad se halla en el sistema
electoral, que garantiza que siempre prevalezcan los mismos intereses" y
lucha por su reforma. En mi opinión, la cosa es más profunda: es el
sistema estatista el que garantiza que, quién detenta tanto poder, lo
utilice para perpetuarse.

Democracia real existe en la naturaleza, en este caso la social, en el
mercado natural en donde cada persona elige el servicio que quiere y si
desea o no pagar el precio que la otra persona pretende. Así, en países
en donde el Estado no tiene el monopolio absoluto de la seguridad y la
justicia, la seguridad y los tribunales surgidos del mercado funcionan
con resultados muy superiores a los del estatismo.


Alejandro A. Tagliavini es miembro del Consejo Asesor del Center on
Global Prosperity, de Oakland, California

alextagliavini@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/111113/otra-chavidad-vuelve-somoza

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