Es en el gasto fiscal donde Venezuela debe concentrar su esfuerzo por
modernizarse
ALEJANDRO J. SUCRE | EL UNIVERSAL
domingo 13 de noviembre de 2011 12:00 AM
Es en el gasto fiscal donde encontramos el punto crítico para cambiar el
destino económico del país.
Sí, a través del tiempo, las prioridades de gastos y de inversión del
presupuesto fiscal fuesen adecuadas (i.e., en cuanto a que están
alineadas con los intereses de desarrollar una población productiva y a
que siguen criterios técnicos para el desarrollo de las naciones del
mundo de acuerdo a sus ventajas comparativas), y si luego ese gasto
fiscal fuese ejecutado eficazmente (i.e., mediante una vigilancia social
y política de alto nivel), entonces Venezuela llegaría a altos niveles
de crecimiento económico, bajos niveles de concentración monopólica en
las diferentes industrias del país, baja inflación, reducidas tasas de
interés, alta estabilidad cambiaria, altos niveles de inversión privada,
muchas fuentes de empleo y poca marginalidad.
Es en el gasto fiscal donde Venezuela debe concentrar su esfuerzo por
modernizarse.
Malestar
Al erosionarse la disciplina fiscal, la educación y la salud pública
decaen, las obras de infraestructura cuestan más y se hacen más
lentamente, el desempleo crece y el gasto fiscal se ve obligado a crecer
incesantemente para paliar el malestar social.
La liquidez monetaria crece más que la producción, la inflación se
desata y las tasas de interés suben al igual que la devaluación.
Cuando el Gobierno nos habla de cambios en el modelo económico debemos
garantizarnos que el nuevo presupuesto fiscal trascienda los intereses
personales.
El Gran Viraje y la Agenda Venezuela no trascendieron los intereses de
funcionarios públicos, algunas transnacionales y del FMI.
En los noventa, las pequeñas empresas y a la población no activa
económicamente fueron sujetos pasivos de las transformaciones económicas
y los aliviaban con algunos subsidios.
La economía social de mercado hubiese sido mejor modelo económico a
aplicar entonces para garantizar la participación de todos los sectores
del país. Aunque el presidente Chávez no ha aplicado el modelo de
economía social de mercado, hay que reconocer que por distintos caminos
se llega a Roma.
Crédito blando
Considerando las carencias históricas, el cooperativismo, el crédito
blando a los microempresarios y a las PYME, la cogestión, las misiones
de salud y de educación apuntan hacia un desarrollo desde las raíces de
la sociedad.
Solo falta impulsar también al gran talento aunque genere diferencias.
Aunque el presupuesto fiscal hoy está mejor enfocado que durante la
década de los noventa, el alerta ahora pasa a ser cómo se administra ese
bien enfocado gasto fiscal.
La medición de la calidad en el desempeño del gasto fiscal que el propio
gobierno se debe hacer es: ¿podemos tener una revolución sin basura en
las calles, mejorando la infraestructura nacional y sin inflación que
golpee los bolsillos de la gente?
Al someterse a los obvios parámetros de desempeño del gasto fiscal, los
propios dirigentes del gobierno nacional van a tener que hacer cambios a
su propio cambio de modelo económico.
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