Leopoldo López
Domingo, 13 de noviembre de 2011
No descansaré hasta construir el país que soñamos y reconstruir la
confianza perdida
He escuchado a gente de todas partes, con visiones distintas del país.
Miles de venezolanos que me han hablado de sus problemas, pero también
de sus anhelos y aspiraciones. Gente que, a pesar de sus diferencias,
tiene algo en común. Todos expresan tres grandes deseos: paz, bienestar
y progreso, cosas que no han podido ser alcanzados en toda nuestra historia.
Una Venezuela de paz, donde podamos vivir con tranquilidad y salir de
nuestras casas sin miedo al malandro y sin miedo al policía. Una
Venezuela donde la impunidad no sea un cáncer que mate lentamente la
justicia. Un país donde no sean asesinados 65 venezolanos cada día; y
que de esos 65 homicidios, 63 no queden impunes. Crímenes que enlutan a
familias enteras.
Una Venezuela de bienestar, donde generemos igualdad de condiciones y de
oportunidades para la superación de todos los venezolanos, y que nos
permita acabar con la pobreza en paz y en democracia. Un país solidario,
donde nadie sea indiferente a la desigualdad, todos seamos responsables
y el Estado, junto con el sector productivo y cada ciudadano común,
asuman el compromiso de sacar de la pobreza a millones de familias sin
recursos. Una Venezuela donde no importe el lugar o el hogar donde nazca
un niño, porque tendrá las mismas oportunidades para superarse.
Una Venezuela del progreso, donde cada uno sea dueño de su destino
mediante un empleo digno y un salario justo y suficiente. Un país donde
se respete la propiedad privada, exista seguridad jurídica y ambiente
propicio para la inversión productiva. Una Venezuela que asuma su
condición de país petrolero, pero que entienda que con el petróleo no es
suficiente. Esta es la mejor Venezuela, un país donde todos los derechos
sean para todas las personas.
La tarea no es sólo derrotar a un mal gobierno, que lo haremos; el gran
objetivo que tenemos por delante es la construcción de una mejor
Venezuela, y para eso debemos sacar lo mejor de nosotros para ser los
dueños de nuestro destino. Necesitamos lo mejor de nuestros jóvenes, con
su entusiasmo y energía; lo mejor de nuestros obreros, con su fuerza
combativa que no se doblega ante nadie; lo mejor de nuestras mujeres, de
nuestros profesionales, de nuestra Fuerza Armada, para garantizar la
soberanía y la tranquilidad de nuestro país. No descansaré hasta
construir el país que soñamos y reconstruir la confianza perdida entre
los venezolanos para avanzar a la unidad afectiva de todos. La unidad en
torno a la paz, el bienestar y el progreso. ¡Fuerza y fe Venezuela!
@leopoldolopez
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