Wednesday, November 16, 2011

El caporal de Miraflores

El caporal de Miraflores
Froilan Barrios Nieves
Miércoles, 16 de noviembre de 2011

La historia se encargó de sepultar por siempre los parapetos sindicales
gubernamentales, a tal punto que ni un solo nombre de estos apéndices de
los gobiernos autoritarios se registran hoy en ningún lado, entre tanto
nombres como Valmore Rodríguez, Manuel Taborda, Alejandro Oropeza
Castillo representan entre muchos la dignidad y la libertad sindical. A
los gremialistas oficialistas de la época se los tragó la traición a la
clase social que pertenecían., simplemente fueron tratados como esbirros

Nunca les fue bien a los gobiernos en la historia política venezolana
cuando intentaron sojuzgar al sindicalismo. Conocimos la primera
aventura gobiernera con el mandato del General Eleazar López C. en 1937,
al disolver la recién fundada CVT por haber dirigido la huelga de 1936
y crear un movimiento sindical bolivariano, a tal punto que cambió la
celebración del 1ro. De mayo para el 24 de Julio, aniversario de
nacimiento del Libertador; luego la segunda operación correspondió al
General Marcos Pérez J. al decretar la disolución de la CTV en 1949 y
crear en 1953 el Movimiento Sindical Independiente de Trabajadores
(MOSIT), luego transformado en la Confederación Nacional de Trabajadores
(CNT) instalada en 1954.

Pues bien la historia se encargó de sepultar por siempre
los parapetos sindicales gubernamentales, a tal punto que ni un solo
nombre de estos apéndices de los gobiernos autoritarios se registran hoy
en ningún lado, entre tanto nombres como Valmore Rodríguez, Manuel
Taborda, Alejandro Oropeza Castillo representan entre muchos la dignidad
y la libertad sindical. A los gremialistas oficialistas de la época se
los tragó la traición a la clase social que pertenecían., simplemente
fueron tratados como esbirros.

En ese corte puede ubicarse el acto bufo y grotesco
realizado el pasado 10 -11- 2011 realizado en Catia La Mar, donde un
conjunto de desclasados aplaudían a rabiar solicitándole al Presidente
Chávez la redacción de una nueva Ley Orgánica del Trabajo, competencia
que le corresponde según el art. 202-203 de la CRBV a la Asamblea
Nacional. Esta operación por cierto no es nueva, la hicieron Francisco
Franco en España, Mussolini en Italia, Hitler en Alemania y en los
regímenes soviéticos y Cuba; con la implementación de estos regimenes
nefastos venían empaquetados los códigos de trabajo corporativos, donde
los sindicatos simplemente estaban pintados en la pared y en la mayoría
de los casos eran policías patronales y del régimen de turno. Por cierto
en nombre de los soviets (consejos de trabajadores) o de las cámaras
laborales en el caso de los regímenes fascistas.

En medio del balbuceante y adulante discurso del Presidente
de la recién creada Central Socialista Bolivariana de Trabajadores
(CSBT) se le escapó el verdadero significado de la gestión del régimen
chavista, al presentarlo como El Caporal de los Trabajadores. Personaje
de ingrata recordación ya que éste representaba el látigo inclemente del
patrono gringo de las transnacionales, de las haciendas agrícolas. Si no
pregúntenle a Camilo Manríquez quien falleciera por el castigo
implacable del mayoral colonial.
El Presidente Chávez ha sido un látigo antilaboral al desconocer
cientos de contratos colectivos, al perseguir a cientos de
sindicalistas, a apresar a Rubén González, permitir un sicariato asesino
de más de 400 sindicalistas y delegados de la construcción y del
petróleo, desestimar las huelgas de hambre, de sangre y labios cosidos.
Por tanto triste destino le espera a los acólitos de la CSBT.


Movimiento Laborista

fbarriosnieves@yahoo.es

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/3101225.asp

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