Miércoles, 16 de noviembre de 2011
No le basta la hegemonía comunicacional, el cierre de RCTV y la multa a
Globovisión, sino que requiere hacer tantas cadenas como su cuerpo
aguante para que solo se pueda escuchar su voz
Lo que más teme el presidente Chávez es que la alternativa democrática
pueda hacerle llegar su mensaje de paz, de inclusión y de tolerancia a
la mayoría de los venezolanos.
No le basta la hegemonía comunicacional, el cierre de RCTV y la multa a
Globovisión sino que requiere hacer tantas cadenas como su cuerpo
aguante para que solo se pueda escuchar su voz.
Para detener a los que proclaman el diálogo como método eficaz para
resolver los problemas económicos y sociales, la respuesta es el
insulto, la descalificación del adversario y ,de ser necesaria , la
violencia física como ocurrió con María Corina Machado en el 23 de enero
o como sucedió este martes en la UCV.
Chávez acusa a la oposición de todo lo que él hace con absoluta
impunidad, es decir manejo de los bienes públicos para promover su
imagen y su perpetuación en el poder.
Definitivamente él se considera inmortal cuando lo que es en realidad es
inmoral por el cinismo y descaro como maneja y usufructúa los bienes de
todos los venezolanos. No es con dádivas, con promesas incumplidas, con
alianzas internacionales espurias y cediendo soberanía como se construye
un país.
La gente no es tonta y si algún día compraron la ilusión se nota como le
es indispensable encadenar para evitar que otros convenzan de que lo que
desean los venezolanos es más dialogo, menos polarización y orden,
seguridad y progreso .
Por mucho que encadene, por más cuentos y mentiras que proclame en los
medios de comunicación masivos, la cruda verdad de los hechos terminará
por imponerse y el país se dará cuenta de quienes están dispuestos a
dialogar, conciliar y resolver y quienes sólo quieren mandar e imponer.
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