Carolina Barros /Ámbito Financiero
Sábado, 5 de noviembre de 2011
LA OPOSICIÓN OBSERVA, IMPOTENTE, LA LLUVIA DE DINERO QUE EL BOLIVARIANO
DESTINA A ESTATALES Y MILITARES
«¡Llegó la Chavidad!», twitteó el martes Andrés Izarra, ministro de
Comunicación de Venezuela. Ese adelanto de la Navidad -chavista, claro-
viene en una enorme piñata: el aumento de salarios y el adelanto de
bonificaciones. Es, también, el regalo anticipado para las
presidenciales de octubre de 2012 y, ya que de campaña política se
trata, un moño, rojo-rojito, para la oposición reunida en la Mesa de
Unidad, que hoy sólo puede mostrar voluntad armónica de cara a las
primarias del 12 de febrero. Y, por ahora, ningún otro beneficio
inmediato para la sociedad.
Un decreto presidencial ordenó adelantar para el 15 de noviembre el pago
del aguinaldo (bonificación de fin de año, que en Venezuela es el
equivalente a 90 días de sueldo). El beneficio, la «Chavidad»
bolivarianísima, abarca a empleados públicos, jubilados y pensionados,
cadetes, oficiales y retirados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana
(FANB). Los economistas todavía no tienen cuantificada la erogación que
significará para el Estado, pero sí, en cambio, ya tienen estimado que
la administración bolivariana deberá dar vuelta el «chanchito» y
destinar al menos u$s 700 millones para hacer frente a otro aumento,
anunciado hace una semana atrás: el del 50% para los salarios de las
Fuerzas Armadas.
Como era de esperar, fue un Hugo Chávez vestido de verde oliva de pies a
cabeza y desde un podio montado en la Academia Militar de Caracas quien
anunció, frente a un orden cerrado, la duplicación de los sueldos para
los uniformados. Levantó críticas ese incremento: se dijo que Chávez,
debilitado por el cáncer y ante la incertidumbre de su continuidad,
buscaba solidificar la lealtad de las FF.AA. con un refuerzo salarial.
Que ese incremento beneficiaba al «ala militarista» de su posible
sucesión, liderada, se dice, por Diosdado Cabello. Y que mandaba a boxes
a la facción «civil» encabezada por el actual vicepresidente, Elias Jaua.
En cambio, las razones serían de puro orden práctico: la Constitución
venezolana permite que el sector castrense vote en elecciones. Con cerca
de 155.000 efectivos bajo bandera y más de 750.000 reservistas, no hay
mucho para agregar a este argumento electoralista. Chávez busca lealtad,
pero sobre todo, votos.
De todas maneras, el incremento salarial otorgado por el presidente y
comandante en jefe venezolano es retroactivo al 1 de septiembre y se
agrega a los reajustes del 10% y del 15% aplicados en mayo y septiembre,
respectivamente, al salario mínimo de los trabajadores venezolanos,
paliativo para una inflación que supera el 28% este año.
El politólogo Alfredo Maldonado, editor de Analítica Venezuela, en
conversación con Ámbito Financiero desde Caracas, resaltó que «las
Fuerzas Armadas son de clase media y reaccionan siempre como tales». «La
carrera militar», insiste, «además de ser un nivelador social para
arriba, aburguesa al sector castrense: no importa si las Fuerzas Armadas
Bolivarianas han sido proclamadas (por Chávez) como «antiimperialistas,
revolucionarias y socialistas», aun así «reaccionan por derecha, como
todas».
Ese cuidado por las FF.AA., que en el último año y medio recibieron dos
importantes aumentos, el primero, del 40% y el reciente del 50%, ¿podría
ser el reaseguro de Chávez frente a una posible pueblada -estilo
Caracazo-, encendida en los barrios y conducida por los milicianos
(paradójicamente armados y entrenados por el chavismo militante) en caso
de que la economía se resquebrajase aún más y que el liderazgo chavista
se terminara de desdibujar? Alfredo Maldonado no lo descarta.
En momentos en que en Venezuela se teje toda suerte de rumores acerca de
la enfermedad y futuro del líder bolivariano, quizás las elecciones de
octubre de 2012 tengan, por primera vez en 13 años, a otro protagonista
electoral: la clase media. A una parte de ella, encarnada en la gran
familia militar, está buscando tranquilizar el comandante. A ella se
dirige, también, el discurso de los postulantes opositores reunidos hoy
bajo el paraguas de la Mesa de Unidad. Mientras tanto, la enorme masa de
los barrios pobres caraqueños incrementa, día a día, sus reclamos. El
lunes, por caso, en las pancartas de protesta de los habitantes de
Petare, que paralizaron uno de los accesos a Caracas, se podía leer:
«¡No queremos más enviados: lo queremos a Ud., comandante Hugo Chávez!».
¿Podrá?
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