Publicado el lunes, 06.11.12
Chávez o el candidato menguante
Gina Montaner
Hubo escépticos que lo dudaron hasta el final. Sin embargo, a pesar de
los rumores, Hugo Chávez ya se ha inscrito como candidato presidencial
ante el Consejo Nacional Electoral de Venezuela, con vistas a medirse en
las urnas el próximo 7 de octubre con su rival, Henrique Capriles Radonski.
Bien, la precampaña ha comenzado y está visto que el líder bolivariano
impondrá una nueva estrategia, que consiste en estar prácticamente
ausente de los mítines mientras el candidato opositor viaja por todo el
país en busca de un voto mayoritario que, según las encuestas, no acaba
de captar.
Sin duda, este tercer intento de Chávez por perpetuarse en el Palacio de
Miraflores constituirá uno de los experimentos electorales más
estrafalarios que se haya visto en Latinoamérica. El gobernante aspira a
la presidencia aunque sufre un cáncer que, de acuerdo a lo último que ha
dado a conocer el famoso periodista estadounidense Dan Rather, ha hecho
metástasis en el bajo vientre y podrían quedarle unos meses de vida. No
obstante, y a pesar de las idas y venidas a Cuba para someterse a
sesiones de quimioterapia, la maquinaria chavista lanza su producto con
fecha de caducidad porque, paradójicamente, es su única baza para ganar
los comicios en octubre.
Los hombres fuertes que rodean a Chávez saben que ninguno de ellos, ni
el Vicepresidente Elías Jaua ni el Presidente de la Asamblea Nacional,
Diosdado Cabello, pueden vencer en las urnas. Por eso están resignados a
lanzar al mandatario enfermo como su poster boy, a sabiendas de que
corren el riesgo de que esté postrado en el lecho de muerte en vísperas
de las elecciones. O, en el peor de los casos, que ya no se encuentre
entre los vivos cuando llegue octubre.
El chavismo juega al filo del precipicio pero no puede hacer otra cosa
porque el electorado –básicamente el numeroso voto joven y de las clases
más pobres– está dispuesto a hipotecar su futuro con Chávez, pero no así
con cualquier otro candidato del partido oficial. Por ese motivo han de
contentarse con un fantasma que, desde su regreso a Venezuela a
principios de mayo tras su última convalecencia en La Habana, no aparece
en las plazas, sino que su voz se escucha por megafonía o se limita a
lanzar proclamas desde la ubicuidad de Twitter.
Hay que reconocer que Chávez y su entorno se esfuerzan cada día por
encubrir de la mejor manera posible que ya no cuentan con la
omnipresencia de un personaje que estaba acostumbrado a interminables
arengas y constantes apariciones en la televisión estatal. La única
salida (que lamentablemente conecta con el imaginario popular) es la de
recurrir a eslóganes que santifican a un caudillo que está más muerto
que vivo. Su propio vicepresidente, que está haciendo los bolos por él,
proclama ante la multitud que no es indispensable su presencia porque
"Él está entre nosotros". O sea, Chávez ya ha sido elevado a la
categoría de Dios. Aunque nadie lo ve, está en todas partes.
En una suerte de regresión al pensamiento mágico de la tribu, los
venezolanos parecen dispuestos a depositar su destino en manos de un
hombre cuya vida mengua aceleradamente. Podría ser el primer caso de un
político que gobierna desde el más allá.
www.firmaspress.com
http://www.elnuevoherald.com/2012/06/11/1224019/gina-montaner-chavez-o-el-candidato.html
No comments:
Post a Comment