Francisco Alarcón
Sábado, 12 de noviembre de 2011
Las misiones que hay que acabar son las que atentan contra la soberanía
de la Patria, regalando reales en el extranjero condenando a la
indigencia a los nacionales, o cuando se obsequian plantas eléctricas en
el exterior y en Venezuela se presentan fallas de electricidad en gran
parte de su territorio
Chávez en su empeño por disociar a la sociedad venezolana, repite
persistentemente que si la oposición llega a ganar las elecciones en
los comicios del 2012, serán eliminadas las misiones, cuestión que
resulta un adefesio. Las misiones no pertenecen al ingenio chavista ya
ellas existían cuando él llegó, quizá con otras denominaciones pero que
cumplían los mismos cometidos en la ayuda familiar. Además estaba el
excelente Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho, escuelas de música y
orquestas, entre otros. Las becas Gran Mariscal de Ayacucho dieron sus
frutos y aun continúan dándolos, pero tristemente se pierden para el
país, porque muchos de sus egresados se encuentran actualmente allende
de nuestras fronteras, realizando laudables labores en otros lugares.
Seguramente, habrá modificaciones y mejoras en esas becas para elevar
sus rendimientos, igual que en las últimas "ediciones" de universidades
de dudosas reputaciones y con breves aspersiones académicas, o en la
improvisación de la medicina y de los médicos. Empero, los CDI
instaurados por Chávez deberán ser reformados, comenzando por el
material humano incorporando a médicos graduados en universidades
nacionales, y los extranjeros que cumplan con la ley de ejercicio
profesional. Probablemente, quienes hoy se encuentran al frente de los
"Barrio Adentro" les cueste regresar a su país de origen y se hallarán
en mejores condiciones, cuando Venezuela recobre su democracia. Nadie
tiene que temer por la demagógica expresión de Chávez, cuando masculla
que serán eliminadas las misiones, pues no, las misiones deberán
continuar y el Seguro Social que tampoco es de su invención, tendrá que
revaluarse para que realmente sea eficaz, esencialmente al servicio de
las personas de la tercera edad o incapacitadas.
Las misiones que hay que acabar son las que atentan contra la soberanía
de la Patria, regalando reales en el extranjero condenando a la
indigencia a los nacionales, o cuando se obsequian plantas eléctricas en
el exterior y en Venezuela se presentan fallas de electricidad en gran
parte de su territorio. Todas esas misiones piratas inventadas para
llenarles los bolsillos a los boliburgueses y a sus socios de afuera,
tendrán que terminarlas. La compradera de chatarra bélica a los rusos y
de autos que no sirven a los iraníes, también deberán ser proscritas y
desconocidos los tratados internacionales que no se ajusten a las leyes,
sino que sirvieron para enriquecer a unos cuantos sinvergüenzas.
Venezuela será otra, cuando la misión del pueblo se enrumbe en sacar a
Chávez, y cuando funcione esa nueva generación de compatriotas,
llevándola hacia el recuentro y prosperidad. Esta misión será
determinante para el futuro de la nación y de sus habitantes, las demás
no corren riesgo alguno de desaparecer; nada que ande debe erradicarse,
lo que debe extirparse es ese cáncer invasivo llamado "revolución" y que
terminó siendo la mayor artería en la historia del país, y en trece años
está acabando con todo.
Los compatriotas en el momento de votar no deben temer vayan a ser
excluidos, si en Venezuela se origina un cambio; inversamente la
experiencia "revolucionaria" ha sido tan infausta", que quienes lleguen
estarán obligados en recuperar esa tierra donde gratamente quepamos
todos. Y viendo las proximidades navideñas, donde podamos deferir esas
tradiciones compartiendo San Nicolás con El Niño Jesús entre gaitas y
villancicos. Degustando las hallacas y el pan de jamón en una gran
familia llamada Venezuela.
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