Saturday, November 12, 2011

Las voces de protesta no se callan

Las voces de protesta no se callan
Alicia Estaba
Sábado, 12 de noviembre de 2011

Apenas unas horas después y de haberse dado a conocer los resultados de
las elecciones del Sindicato Único de los Trabajadores de la Industria
Siderúrgica y sus Similares, (Sutiss), que mantuvo en proceso de
votación durante dos días, a los sidoristas y trabajadores de Tavsa, con
resultados a favor de la reelección del oficialista presidente del
sindicato, seguido muy de cerca por otro candidato identificado con el
régimen. Un grupo de trabajadores descontentos, quemaron una unidad de
transporte perteneciente a la empresa que brinda ese servicio a Sidor,
en rechazo a lo que calificaron como el engaño en el pago de retroactivo
y por los resultados electorales, hecho ante el cual cabe preguntarse,
¿Cómo se entiende esto?

Creo que la estrategia del gobierno de pasar a la nómina a muchos
tercerizados, aun consientes los directivos de la empresa que ésta no
está en condiciones de aguantar una carga económica como ésa,
(precisamente porque se encargaron de destruirla), y las promesas de
pagos hechas por dirigentes del PSUV, (con su respectivo chaleco
regalado), como Yelitze Santaella, dio resultados, pero evidentemente,
no están felices los sidoristas. Y mientras pase el tiempo y sea cada
vez más difícil cumplir con lo prometido, el descontento será aún mayor,
pero acompañado por un sindicato patronal, que dificulto, enfrente de
forma alguna a sus jefes, aunque los trabajadores así lo exijan.

Los sidoristas y el movimiento sindical de Guayana, permitieron que se
exterminara la fuerza de Sutiss como gremio de defensa de los
trabajadores, el régimen amansó y domó el ímpetu de los guerreros, para
dar paso a quienes defienden, no a los trabajadores, sino a los
patronos, tal y como sucede en los países comunistas, donde no hay
derecho a protestar, sino a la conformidad.

Sin embargo, hay analistas que aseguran que la venganza contras las
empresas en cuyos sindicatos ganó la oposición, como Alcasa por ejemplo,
hace que los trabajadores con su voto, escojan a un candidato
oficialista, pero no con ello entregan su espíritu protestatario, solo
ponen a prueba al mismo régimen, para medir cuánto de lo que prometen se
va a cumplir, aun cuando saben que la empresa de hoy, no es aquella que
solía tener trabajadores accionistas, modernidad tecnológica y sobre
todo, producción, nadie mejor que los trabajadores para conocer la
realidad interna de la empresa donde prestan servicios. Algo así como
agarrarle la cola al régimen que está en campaña, mientras la presión
del descontento se mantiene igual, a punto de estallar, como ocurrió hoy
sábado (ayer), con la quema del autobús.

El descontento está en todos los ámbitos de la vida nacional, por la
inflación, por el desabastecimiento, porque el riesgo de la propiedad
privada, por la inseguridad, porque el futuro no se vislumbra
prometedor. Y es que, ¿como puede ser prometedor el futuro en un país
cuyo gobierno pretende llevarlo hacia el comunismo? En Guayana -por
mencionar esta tierra nuestra- ejemplo de lo eficiente que han sido,
pero para destruir la calidad de vida, se ha ido perdiendo, ha quedado
secuestrada por una élite gobiernera y de adulantes que conforman la
nueva boliburguesía, que desde sus casotas y camionetotas aplauden
cuando el presidente anuncia que el 95% de las viviendas prometidas está
en ejecución o listas, o sea, Guayana no entró en la Misión vivienda a
menos que las quintas nuevas, en urbanizaciones exclusivas de la ciudad
y con dueños nuevos ricos, sean parte de esa misión.

Hay descontento en el seno de las empresas básicas de Guayana, hay
descontento en la ciudad, harta de la basura, el humo de Cambalache, el
desempleo, la inseguridad y el caos en las calles, no importa cuántas
encuestas paguen para decir lo contrario, ni si ganaron un sindicato
como Sutiss, maraña al gato sale, decíamos en los juegos de infancia.

Las esperadas utilidades de este año se diluirán más rápido, la
inflación crece desmesuradamente, a la par de una especulación que no
parece tener límites, sino descaro, quizás el espíritu decembrino que
afortunadamente no se ha perdido por completo, anestesie el descontento,
pero no lo esfumará, estará ahí, latente, porque la realidad no la tapa
Navidad, ni Carnaval, así como la mentira no puede mantenerse por mucho
tiempo, siempre termina quedando en evidencia, como la quema del autobús.

Detallitos… Aunque en Sutiss ganó el candidato del ministro Khan, eso no
quiere decir que el funcionario tenga defensores en Guayana, región que
lo rechaza por ineficiente y sobre todo, por el desprecio que le ha
hecho a la región, sus empresas y sus trabajadores. Creo que funcionó la
máxima de más vale chavista conocido, que chavista por conocer… El
chantaje de algunos sindicatos de la construcción llegó a la iglesia; en
Villa Brasil se construye un pequeño templo, de la parroquia Jesús
Nazareno, los recursos provienen de una comunidad empeñada en tener su
iglesia, y algunos aportes, el proyecto tiene más de tres años y ahora
por fin se ha ejecutado una ínfima parte de la obra, que debió
paralizarse por la actitud de Sutrabolívar, que pretende el pago de un
monto que supera los 100 mil Bs. fuertes por concepto de prestaciones de
tres trabajadores, cuya antigüedad no supera los siete meses. No ha
habido posibilidad de diálogo, ni de entendimiento. La comunidad quiere
reunirse con Arrollo, quien dirige el sindicato, para que entienda que
esta es una obra social sin recursos extras, lo único que hay detrás de
la construcción del templo es la voluntad de unos feligreses interesados
en tener el espacio que la parroquia merece, ¿hasta cuándo el
chantaje?... Ya no son las lolas nada más, ahora la nariz perfilada es
importante y se paga por tenerla, quizás porque para aparecer en una
valla, aspirando ser reelecto, hay que parecerse lo menos posible al
pueblo y más a los artistas de facciones extranjeras. Y buenas que son
las clínicas privadas para que los revolucionarios se refresquen y hagan
realidad su sueño de belleza….

estabame@gmail.com

http://www.analitica.com/va/economia/opinion/6794784.asp

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