Monday, November 14, 2011

La guerra sucia

Opinión | 14/11/2011

La guerra sucia

Una nueva batalla se anuncia en el horizonte. Los enemigos no son el
imperio estadounidense ni la burguesía expoliadora. Los enemigos son
estos jóvenes líderes, los premajunches que atormentan sus noches de
pesadilla: Pérez, Capriles, López. Las armas no son los tanques ni los
fusiles sino la calumnia
ENRIQUE OCHOA ANTICH

Chapoteando en el estercolero de su propia indigencia intelectual, el
tiranuelo maquina. ¡Cómo de lacerantes serán sus temores! Una nueva
oposición acosa sus baluartes. El tiranuelo ve a millones de demócratas
libertarios acercándose a palacio. Se lleva las manos a su cabeza
rapada. Gime un lamento de bestia herida. Y se enclaustra en sus aposentos.

Sabe ­porque se lo dicen las encuestas­ que la oposición democrática
elegirá a su candidato en unas clamorosas elecciones primarias que ni
sueña en organizar su patético y clientelar PSUV (¿el PUS, era
llamado?). Zapatea decepcionado de los suyos sin percatarse de que de
sus equivocaciones y carencias él solo, el autócrata todopoderoso, es el
único y exclusivo culpable.

Intuye que esa elección popular (¿2.500.000 como es esperable, 3.600.000
como dicen IVAD y Datanálisis?) ha de ser el punto de inflexión en el
que una nueva mayoría obtendrá su carta de ciudadanía. Y un miedo pánico
le muerde las enfermas vísceras.

Entonces, su zurda trémula tienta el aparato telefónico. Convoca a sus
consejeros. Una nueva batalla se anuncia en el horizonte. Los enemigos
no son el imperio estadounidense ni la burguesía expoliadora. Los
enemigos son estos jóvenes líderes, los premajunches que atormentan sus
noches de pesadilla: Pérez, Capriles, López. Las armas no son los
tanques ni los fusiles sino la calumnia.

A Luisa Estella, el más obsecuente de sus peones, la instruye para que
­de hinojos, claro­ diga una de esas babiecadas según las cuales alguien
puede estar inhabilitado pero al mismo tiempo ejercer su derecho a
postularse a un cargo público pero no a ganar las elecciones pero eso
sí, el CNE ha de revisar sus credenciales a ver qué demonios ocurrirá en
definitiva, pero...

En particular, Pérez le es motivo de honda angustia. En él ha encontrado
un adversario formidable: joven, buen orador, vigoroso, popular,
esclarecido respecto de las correctas estrategias para ganar las
elecciones de octubre (la inclusión, por ejemplo). Lo sabe el tiranuelo.

Y sabe que Pérez (y a decir verdad Capriles y López también) es diez
veces superior a aquel afantasmado que, trajeado de liqui-liqui verde,
se convirtió de la noche a la mañana en un fenómeno popular. Y es que
cada uno de los tres principales precandidatos de la oposición tiene más
liderazgo, más organización atrás, más pueblo, más experiencia de
gobierno que los que tenía el aventurero golpista de finales de siglo.

¡Qué no decir de su sumatoria! Entonces convoca a su despacho a uno de
sus semejantes, al canalla que conduce ­o dice conducir­ el programa "La
Hojilla" y cuyo sólo nombre mancillaría esta cuartilla. Y a Roberto
Malaver, uno de esos seres que en las fiestas cuentan chistes y, ante la
mirada perpleja de la audiencia, sólo ellos se ríen.

Ambos le dicen al caudillo: "Ordene usted, Comandante". Y, prestas sus
lenguas, caen hasta sus botas lustrosas y corruptas. Y, como los
tinterillos generosamente pagados por el poder que son, escriben y
pregonan los infundios que los laboratorios de guerra sucia les
presentan como guión. Todo parece estar en orden. Pero esa noche, moscas
y cucarachas se ciernen sobre los sueños del tirano.

http://talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=61708&tipo=AVA

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