Sunday, August 26, 2012

Las reservas de la revolución bonita

Las reservas de la revolución bonita
Miguel Ángel Santos
Sábado, 25 de agosto de 2012

De ganar la oposición será muy difícil contar con la disponibilidad de
"esos" fondos paralelos.

Venezuela está en sus mínimos de reservas internacionales de los últimos
cinco años. Habría que remontarse a la caída de los precios del petróleo
tras la crisis financiera de 2007 para dar con un nivel menor. Sin
considerar ese hito específico, estas son nuestras reservas más bajas de
los últimos siete años. Los 25.581 millones de dólares registrados por
el BCV esta semana apenas alcanzan para algo menos de siete meses de
importaciones. Más de 70% está en oro, y aunque los volúmenes están
allí, el valor ya es otra cosa. Por ejemplo, la semana pasada el BCV
cambió el precio al que valora el oro, de promedio de los últimos dos
meses a promedio de los últimos seis meses. Con este cambio se evitó
presentar una caída de 2,7% en las reservas como consecuencia del
reciente debilitamiento del precio del oro en el mercado internacional.
Otro 16% está en derechos especiales de giro a los que tenemos acceso
por nuestra membresía en el Fondo Monetario Internacional. Estos dos
rubros (oro y FMI) se consideran reservas no operativas, y representan
más de 86% del total. Visto así, la parte líquida (14% del total) apenas
alcanza para 28 días de importaciones.

Varios disparates legales, entre ellos la introducción de la idea de
"reservas excedentarias" y la eliminación de la obligación de Pdvsa de
liquidar todas las divisas que obtiene por venta de petróleo en el BCV,
han ido drenando cada año miles de millones de dólares hacia fondos sin
ningún tipo de mecanismos institucionales de rendición de cuentas. La
introducción de las reservas excedentarias obliga al BCV a transferir a
Fonden todo el "exceso" por encima de cierto límite, sin que en el
proceso se recoja la contrapartida en bolívares que esos dólares
generaron cuando ingresaron al BCV. Esta locura ha causado que la
relación de liquidez a reservas supere ahora mismo los 21 bolívares
fuertes por dólar, cinco veces el cambio oficial, cuatro veces el Sitme,
más de dos veces la cotización del dólar paralelo.

Así, los bolívares se han quedado flotando en el aire, lo que entre
otras cosas ha contribuido a que hayamos cumplido una década entre las
inflaciones más altas del planeta. Esto, a su vez, ha corroído el poder
adquisitivo de los sueldos y salarios, particularmente en el sector
privado. Según el BCV, el poder adquisitivo de los trabajadores privados
(80% del total, pues este agregado combina privados formales e
informales, que son acaso más privados que ningún otro) está ahora 27%
por debajo de 1998.

Esta situación nos lleva a una profunda asimetría: de ganar Chávez las
elecciones del próximo 7-O se vería obligado a ejecutar una
macrodevaluación, sí, pero tendría disponibles algunos de los recursos
de los fondos. Estas disponibilidades varían -según con quien se hable,
según si se consideren comprometidos o no- de unos pocos miles de
millones de dólares a decenas de ellos, así de transparentes son las
cuentas. Por el contrario, existe un consenso unánime: de ganar la
oposición será muy difícil contar con las disponibilidades de esos
fondos paralelos, serían saqueados sin margen de duda entre octubre y
diciembre (lo poco que podamos hacer nosotros para evitarlo ya se está
haciendo). Así es la revolución bonita.

http://www.analitica.com/va/economia/opinion/7878647.asp

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