José Guerra
Jueves, 20 de octubre de 2011
El déficit fiscal es la diferencia entre los ingresos que recibe el
Gobierno y los gastos que realiza. Cuando se gasta más de lo que ingresa
se genera el déficit y por tanto el Gobierno debe recurrir a la emisión
de deuda para cubrir esa brecha
Según la Ley de Presupuesto de 2011, calculados los ingresos fiscales a
un precio petrolero de US$ 40,0 por barril, las finanzas públicas
cerrarían ese año con un déficit importante de BsF 31.425 millones,
equivalente a US$ 12.087 millones. Por otra parte, de acuerdo con el
cronograma de amortización de la deuda, el Gobierno deberá cancelar BsF
12.184 millones en 2011. Esto sugiere que el Gobierno deberá levantar
recursos por BsF 43.610 millones tanto en el mercado interno como
mediante colocaciones de deuda externa. ¿Cómo hará el Gobierno para
fondearse y obtener los recursos para poder financiar el gasto?
Recurriendo a la emisión de deuda con la banca nacional y también usando
el mecanismo de hacer colocaciones en moneda extranjera pero pagadera en
bolívares. Todo esto quiere decir que el ritmo del endeudamiento
nacional seguirá su ritmo vertiginoso que recientemente le ha impuesto
el Gobierno nacional, en especial durante 2010, cuando el Ejecutivo ha
colocado deuda externa e interna por US$ 21.038 millones. De ese monto,
US$ 18.038 corresponden a deuda interna y el monto restante a deuda externa.
El Gobierno siempre tiene la tentación de emitir deuda interna en lugar
de deuda externa. ¿Por qué? Debido a que la deuda externa debe pagarla
en dólares y la deuda interna en bolívares, de manera que con una
devaluación y la consiguiente inflación desvaloriza rápidamente la deuda
en moneda local aunque la deuda externa debe ser cancelada en divisas.
La tentación de colocar deuda interna para luego saldarla con una
devaluación es cautivante y al mismo tiempo peligrosa.
Si el ministro de Finanzas y Planificación quiere evitar que la deuda
empiece a consumir en los años venideros una porción mayor de los
ingresos fiscales, tendrá que devaluar el bolívar. Si se consuma la
devaluación, que se olvide entonces el Gobierno de la meta de inflación
con un máximo de 25,0% para 2011.
Se hace evidente a partir de esta información el dilema que acosa a un
gobierno al que le ha sobrado el dinero para despilfarrar y le ha
faltado para atender las necesidades de los venezolanos, en particular
los más necesitados.
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