Thursday, October 20, 2011

El Fuerte Paramacay y la bandera “realista”

El Fuerte Paramacay y la bandera "realista"
Luis Betancourt Oteyza
Jueves, 20 de octubre de 2011

Entrada la noche descubrimos en casa que llegaba a su fin el show del
Miss Venezuela, y mi mujer lo trajo por la TV a casa para ver su final

. A pesar de la belleza y gracia de las participantes, a las que
desgraciadamente sólo pude apreciar totalmente vestidas, sentí un
desagrado que no podía entender y así lo manifesté sin otro testigo que
mi fiel "Monsieur", un joven perro que entiende más que muchos vecinos
lo que nos está pasando. De inmediato se me reclamó que sólo pensaba en
política y que la vida sigue, que nuestros vecinos y amigos no estaban
permanentemente pensando en la tragedia que consume a nuestro país y que
muchos de nuestros allegados hasta estaban haciendo buenos negocios con
bancos y gobierno, mirando para un lado contrario al que ocupa nuestro
obsesionante perspectiva de un totalitarismo que nos avasalla día a día,
sin pausa ni descanso. Que hay un proyecto en desarrollo para quitarnos
del país sin derecho a rechistar como si fuéramos unos apátridas, unos
armenios, kurdos o etíopes de nuevo cuño.

Mientras aquí celebramos un concurso para una Miss Venezuela, en Cuba
hace muchos años que no se celebra. Allá están o estaban en otra cosa.
Esa pendejada no les interesaba porque estaban fraguando la nueva
cubana: "La Jinetera". Esa mujer, bella o fea, con educación o sin ella,
pero a la que se le había encomendado la misión de reducir el orgullo
femenino, primero, familiar, después, y nacional, por último, a la
función de demostrar que la sobrevivencia sólo es posible si se llega a
la sumisión más abyecta que se le puede exigir a un ciudadano. Después
inventaron los "Jineteros" y las turistas rusas, rumanas, búlgaras,
húngaras, que podían darse el lujo, fueron a experimentar el goce de las
españolas que la cabronería franquista de Fraga les proporcionó.
Igualdad de sexos en la putería, un logro adicional de los barbudos
castristas; Sartre y Beauvoir satisfechos del experimento creole como
extensión a su amoralidad ¡Bravo!

La verdadera cubana de hoy quedó encarnada en esa Dama de Blanco, Laura
Pollán, que rindió al fin su vida aquejada por dolencias muy
controlables en la medicina moderna, diabetes e hipertensión, cuando
ésta está a disposición de todos los ciudadanos y no sólo de jerarcas
privilegiados, con acceso a medicinas y cuidados exclusivos como el
asesino de Fidel, que vegeta con su ano abdominal y su cerebro anulado
por el cáncer y los calmantes, a la espera de ganar la partida de una
sobrevivencia asquerosa a su presa más productiva y recién adquirida en
el Caribe: Hugo Rafael Chávez Frías. A Laura Pollán la seguirán otras
mujeres cubanas, como hasta ahora, pero por lo pronto no habrá Miss
Castrismo ¡Qué bueno para Cuba!

Y todo esto me lleva a considerar con ustedes el hecho acontecido hace
unos días, y por tres de ellos, de una bandera extranjera enseñoreada
sobre nuestra tierra por obra de unos militares venezolanos muy
cabrones, si cabe ser muy cuando siendo militar se es cabrón. Me refiero
a los que pusieron a unos soldaditos en la faena de enarbolar la bandera
del invasor cubano en el Fuerte Paramacay de Naguanagua. Se hizo más con
descaro que con intención, más con sumisión y espíritu de entrega que de
reto, más de renuncia al compromiso con la patria que por prostitución
ideológica. Durante la Guerra Civil española muchos rojos se sentían más
estalinistas que comunistas españoles, era su orgullo; eso es lo que
siente el cipayo Cliver Alcalá Cordones, hermano del Rey Momo del 5 de
Julio pasado. La respuesta que dice la prensa ha dado suena cierta:
"(la) Bandera cubana ondea en el corazón de Chávez" (El Nacional,
1ª.pág., 15/10/2011). Pobre hombre este Alcalá. Pero ¿Que llevan en el
corazón los otros señores oficiales de nuestras FAN?

El tema no es sólo una responsabilidad de acción de nuestros militares;
en esto deben ser acompañados y acaudillados, si se puede, por civiles:
académicos, como el que primero se quejó, estudiantes, profesionales,
técnicos, comerciantes, empresarios, trabajadores, seglares, curas, etc.
Creo que es un gran motivo para que la MUD convoque una gran
manifestación de repudio frente a las puertas del Fuerte envilecido y
que a su vista se sacrifique, con fuego sagrado, una bandera del
invasor. Esto será el inicio de una campaña de verdad, por la
reconquista de la libertad, la democracia y la patria. Y que esta
protesta se repita, hasta la saciedad y el retiro de nuestra tierra de
los castristas y sus alcahuetas, frente a todos nuestros cuarteles.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/5711120.asp

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