Wednesday, August 24, 2011

Un cuarto bate

Un cuarto bate
Teodoro Petkoff
Miércoles, 24 de agosto de 2011

Ahora el line up está completo. No hay improvisados ni paracaidistas
entre los candidato. El lanzamiento de la candidatura de Pablo Pérez
para las primarias de las fuerzas democráticas opositoras viene a dar su
forma definitiva a esa competencia.

Los electores del ya enorme universo opositor tienen así la oportunidad
de escoger a aquel candidato que consideren más apropiado o apto, para
la dura tarea que le espera al vencedor de ese torneo, entre un elenco
variado de opciones, emblemáticas todas de la tenaz y valiente lucha que
ha sostenido la mitad de este país contra el rampante autoritarismo de
Hugo Chávez y su control autocrático del poder.

No hay improvisados ni paracaidistas entre los candidatos.

Cada uno tiene sus especificidades y su modo de decir y hacer las cosas,
pero todos poseen un denominador común: el coraje, que, como decía
Winston Churchill, es la más importante de las virtudes porque es la que
sostiene a todas las otras. El país, completo, adversarios y partidarios
del gobierno, espera un debate abierto y serio, desprovisto
completamente de golpes bajos y de ataques personales y arteros. Las
fuerzas democráticas tienen que hacer visible en su propio
comportamiento, en el inevitable debate que debe producirse, que se
saben partes de un todo unido, y al final, puesto que uno solo habrá de
ganar, todos los demás competidores y las fuerzas políticas que los
sustentan en la campaña, deberán apoyarlo, sin que ese apoyo luzca
hipócrita o forzado porque pudiera estar lastrado por heridas difíciles
de sanar cuando provienen de una "guerra sucia".

La unidad democrática tiene que demostrar en los hechos que no es una
ficción ni un acuerdo de mochos que se juntan para rascarse sino un
propósito estratégico, que va más allá de las elecciones. La razón es
obvia; derrotar a Chávez ya luce no sólo matemáticamente factible sino
que si la unidad se mantiene, amplía y fortalece, también ello se hace
políticamente posible. Pero ése no es el final del camino sino muy
probablemente el comienzo de uno no menos arduo que el seguido hasta
ahora: gobernar un país devastado por la marabunta chavista, pero que
ejercerá el rol, democráticamente impuesto por el pueblo, de oposición.
Una oposición con recursos institucionales, políticos y económicos de
gran magnitud, con un líder que derrotado y todo conservará, sin duda,
apreciables grados de respaldo popular. En esas condiciones, la unidad
democrática no puede darse el lujo de romperse.

Pero por ahora, lo importante es que las primarias salgan bien y
refuercen la confianza de los millones de venezolanos que ya están
hartos de esta pesadilla y de aquellos que comienzan a dejar de verle
sentido a un gobierno que los ilusionó para posteriormente engañarlos y
estafarlos políticamente.

Por lo que respecta a la candidatura de Pablo Pérez, no hay duda de que
su presencia, según el criterio muy personal de este editorialista, que
no compromete al diario como tal, aporta al equipo un cuarto bate.
Inteligente, con ideas claras y una elocuencia sencilla y conciliadora,
que nunca pierde de vista tender puentes hacia el mundo chavista sin
parte del cual es muy difícil la victoria , con un estupendo ejercicio
en la Gobernación del Zulia y ubicado en el cuadrante progresista del
espectro político (dato nada despreciable en un país donde parte del
electorado está marcado por la añagaza de que Chávez es de izquierda),
la candidatura de Pablo Pérez podría darle al país el líder nacional que
las circunstancias exigen.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/4973681.asp

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