Thursday, January 5, 2012

Los juristas del dictador

Los juristas del dictador
ROMER A. ROMERO-MARTÍNEZ | EL UNIVERSAL
jueves 5 de enero de 2012 12:00 AM

"Toda autoridad usurpada es Ineficaz y sus actos son nulos"

Artículo 350 Constitucional. "El pueblo de Venezuela, fiel a su
tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la
libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que
contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe
los derechos humanos".

Toda dictadura, caudillismo y teocracia -entre otras modalidades del
totalitarismo- requiere una sustentación
filológica/conceptual/dimensional que sólo puede ser suministrada por
intelectuales de las ciencias jurídicas. Obviamente, toda fundamentación
axiológica de cualquier régimen democrático también será construida por
científicos del derecho. ¿Por qué? Porque únicamente la juridicidad de
la cotidianidad del hombre constituye la manera más eficiente de crear
costumbre -en sociedad- puesto que controla ideas y conductas, vía la
sumisión a lo que se percibe como de obligatorio cumplimiento y/o fatalidad.

Sólo a través del derecho se logra la construcción de una filosofía
liberadora o represiva, cuya materialidad se obtiene a través de las
ciencias políticas aplicadas por el ente ordenador. De allí que sea el
derecho el que permita la ficción jurídica de la igualdad-de-todos ante
la ley; o de la desigualdad tolerada/aceptada del apartheid racial y/o
religioso. En ambos extremos, los pueblos son alienados para la
aceptación de tales estados de cosas... terminando por resignarse y
aceptarlas; y solamente la intervención de extraños permite la
terminación de tal encantamiento. La historia está plagada de ejemplos.

Debo aclarar que la justicia constituye el contrapeso a la abusiva
ejecutoria del derecho -a través de leyes- por regímenes de cualquier
tenor. En consecuencia, derecho y justicia cobran realismo como
conceptos jurídicos diametralmente opuestos en la teoría, y son los
hombres de buena fe quienes logran el equilibrio, en la sociedad justa.

El abogado alemán Carl Schmitt (1888-1989) fue -sin discusión- el
proveedor de la infraestructura concepcional del nacionalsocialismo:
nazismo, franquismo y peronismo, entre otros. Fue el ideólogo de la
antidemocracia; su negación del moderno valor de la igualdad lo llevó a
comparar "(...) despectivamente a los ciudadanos con derecho al voto con
ovejas, que en tiempo de elecciones son llevadas por los partidos
políticos al corral de sus listas...". (Daniel Rafecas: "La ciencia del
derecho ante el advenimiento del nazismo: el perturbador ejemplo de Carl
Schmitt"; Academia, Año X, Número 174, 2010; Buenos Aires).

Según Manuel Rivas ("La 'fiesta sagrada' de don Carlos. El homenaje
franquista en 1962 al principal jurista del nazismo, Carl Schmitt"; El
País com; 02/04/2006), Schmitt fue "el diseñador del permanente "Estado
de excepción", para quien la política es sinónimo de guerra, y el
adversario o disidente, de enemigo". Continúa Rivas: "(...) En la
práctica... es convertir al (sic) tirano en "supremo juez", en fuente de
derecho...". Luego de su juzgamiento en Núremberg, Schmitt esputó: "No
puedo escribir contra aquellos que pueden proscribirme".

Guardando las distancias -en los antecedentes académicos- el "Dictador"
también cuenta con juristas del oprobio, quienes desvergonzadamente
justifican sus disparates. La más alta judicialidad del régimen
sacrifica el profesionalismo -si alguno- con decisiones totalmente
huérfanas de ciencia y sapiencia. Sus contradicciones son manifiestas,
revanchistas y arrodilladas al tirano; dejando el pueblo desnudo de
derecho y de justicia. Quizás olvidan que no son eternos y que La Haya
está muy cerca.

El 350 y la calle son constitucionales.

romerromero@interlink.net.ve

http://www.eluniversal.com/opinion/120105/los-juristas-del-dictador

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