Luis Ugalde
Viernes, 21 de octubre de 2011
La mayoría prefiere "solidarismo democrático" con participación,
libertades públicas, iniciativas e inversiones múltiples y quiere un
Gobierno que mande obedeciendo al encargo que se le dio por un tiempo
limitado para resolver la corrupción, la ineficacia, la inseguridad, la
pobreza...
El Centro Gumilla acaba de publicar los resultados de un estudio sobre
"valoraciones sociales" en los sectores socioeconómicos E, D y C. Se
busca conocer lo que siente y piensa la gente de menos ingresos. Hace
año y medio el Centro Gumilla publicó los resultados de su estudio sobre
la "valoración de la democracia".
Agradezco el estudio y su presentación en la revista Sic
(septiembre-octubre 2011, n. 738) por considerar que los resultados son
de gran interés.
A continuación comparto reflexiones sobre un aspecto que en principio
puede resultar confuso.
En el estudio anterior, al agrupar las respuestas, se utilizaron
términos ambiguos, que poco aclaran, especialmente en nuestro ambiente
marcado por la prédica de que Bolívar y Jesucristo eran socialistas
porque tenían sentimientos de amor al prójimo, característica que no
puede tener un capitalista (Abel sería el primer socialista y Caín el
primer capitalista). Estas dicotomías infantiles gustan a ciertos
nostálgicos del "socialismo", ilusionan a otros y sirven a los
manipuladores. Es bueno evitar confusiones cuando se trata de medir
cuántos prefieren el socialismo o el capitalismo.
Luis Salamanca aclara en su presentación de este punto que "la gente ve
la palabra socialismo como respuesta social a sus necesidades, como
aspiración a salir de la pobreza, más que como un sistema
económico-político alternativo (rechaza las expropiaciones y prefiere la
democracia)". Entendido así, no es creíble que sólo 52,1% de esos
sectores prefiera el "socialismo". Tampoco es creíble que 41,4% de esos
sectores no quieren "respuesta social a sus necesidades, como aspiración
para salir de la pobreza", y por eso prefieren el "capitalismo", sino
por miedo y rechazo al sistema comunista estatista. La mayoría de los
que favorecen al "socialismo" se refiere a solidaridad, programas y
soluciones sociales, pero la mala formulación de la contraposición
socialismocapitalismo lleva a una respuesta incoherente con las otras.
Luego de ver los resultados del estudio y el sentir de la gente, me
atrevo a decir lo siguiente: el dilema en esta pregunta debe ser menos
confuso y más definido: ¿Prefiere usted el solidarismo democrático o el
socialismo dictatorial? No tengo la menor duda de que al menos 80%
optaría por la primera alternativa, en coherencia con las otras
respuestas, en las que 66,9% está de acuerdo con la propiedad privada y
20,2% algo de acuerdo, 51,9% en desacuerdo con las expropiaciones y 19%
algo en desacuerdo. Según el estudio, menos de 10% no coincide con la
respuesta mayoritaria de que se requiere la acción conjunta y la
convivencia del Gobierno y la empresa privada para lograr soluciones. Y
hay otras respuestas que expresan la misma tendencia.
Según eso, la opción social deseada no es el "socialismo", sino el
"solidarismo" (con perdón de la palabra), con la convicción de que sólo
con la responsabilidad solidaria de todos se puede producir el bien
común de todos. El Estado democrático es la mayor expresión solidaria de
una sociedad. Combinando Estado democrático y economía de mercado
tenemos Constitución común, leyes e instituciones comunes, presupuesto
público con contribución de todos y vasos comunicantes para las
necesidades fundamentales, educación para todos solidariamente
financiada, así como hospitales, seguridad social y otros servicios con
el propósito común de lograr los derechos humanos fundamentales de todos
los ciudadanos.
La gran mayoría prefiere "solidarismo democrático" con participación,
libertades públicas, iniciativas e inversiones múltiples y quiere un
Gobierno que mande obedeciendo al encargo que se le dio por un tiempo
limitado para resolver la corrupción, la ineficacia, la inseguridad, la
pobreza... y generar riqueza, empleo y vivienda, sin perder las libertades.
No llega a 15% los que prefieren el socialismo estatista, si están
medianamente informados sobre ese modelo y sus resultados en los países
donde se impuso.
Felicito al Centro Gumilla y le sugiero que la próxima vez pregunten si
prefieren el "solidarismo democrático" o el "socialismo dictatorial".
Ahora que hay "capitalismos" múltiples incluso en Rusia, China y
Vietnam, la pregunta sobre sistemas económicos debe hacerse aparte y
con la menor ambigüedad posible. Cuba no es una economía, ni una
alternativa económica; así lo reconocen ellos mismos.
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