Ernesto García Mac Gregor
Miércoles, 19 de octubre de 2011
El problema no son los atropellos y fiascos cotidianos de este Gobierno,
lo grave es que nos hemos acostumbrados a aceptarlos como cosa natural
y sin el menor signo de protesta colectiva. A los dos años de los
apagones y quema de artefactos eléctricos, es casi un chiste cuando un
sector le toca quedarse a oscuras. Para colmo de males, nos multan por
consumir más que hace dos años, lo que se ha traducido en un aumento de
la tarifa. Todo, a sabiendas que más de la mitad de la población
venezolana vive enchufada ilegalmente.
Nos hemos acostumbrado a que el innombrable viaje, viva, se trate su
enfermedad y gobierne desde Cuba. Los planes de emergencia que son
concebidos para durar escaso tiempo, aquí se vuelven eternos como la
inamovilidad laboral. Ya han pasado ocho años del bochornoso control de
cambio que contrasta con la moneda oficial del socialista Ecuador, el
dólar estadounidense.
Los amigos del dictador local son perseguidos, condenados y ajusticiados
con el apoyo de hasta la comunista China y éste sigue defendiéndolos con
argumentos obsoletos.
Este año vamos por la expropiación número 401 (sin contar las de Perijá
decretadas la semana pasada). Las empresas socialistas fracasan porque
las colocan en manos de chavistas incapaces que no saben nada de
gerencia empresarial, estudios de mercadeo, flujo de caja, ahorro,
previsión para el futuro y cuya prioridad es agarrar aunque sea fallo.
Las tres empresas punta de lanza del modelo "cogestión socialistas"
instaurado en 2005 están hoy muy mal. La hilandera Invetex cerrada sin
producir un sólo hilo. Pero eso sí, los asalariados perciben su sueldo
completico con cesta ticket, aumento y todo. La antigua Venepal,
registra un acumulado en pérdida de 72 millones de Bs. F. Y la
"Industria de Válvulas" (Ineval), nunca levantó cabeza y desapareció
absorbida por Pdvsa. Nos vamos acostumbrando. Que oiga quien tiene oídos…
No comments:
Post a Comment