Rafael Marrón González
Miércoles, 19 de octubre de 2011
Los demagogos venezolanos -llámense socialistas, chavistas, comunistas o
social demócrata-cristianos- descubrieron una manera de conservar el
poder sin mayores esfuerzos intelectuales: fomentar la pobreza hasta
convertirla en un oficio productivo para la masa inmersa en la
ignorancia programada, con escuelas destartaladas y maestros de medio sueldo
Una pobreza imposible de evolucionar a la más elemental de las
metodologías vitales, dignificar su entorno, para mantenerla atada y sin
salida al botalón munífico del Estado, con las manos como cuencos para
recibir alborozadas la ración de nepe de la supervivencia por la sumisión.
Es la precariedad como herramienta portentosa para conseguir el poder,
la lámina de zinc transmutada en misiones meta la mano, antípodas de la
excelencia, exclusivas para pobres. Ésta es la única explicación para
entender cómo un país con tantas riquezas tiene un porcentaje tan
elevado en pobreza, incluso extrema. Una evidencia de esto es la
reproducción irresponsable estimulada desde el gobierno -por su falta,
ex profeso, de políticas adecuadas para el control de la natalidad- que
llevó a Venezuela de 7 millones de habitantes para 1962 a 30 millones
para 2011.
469 mil nacimientos en promedio durante estos 23 millones, cuando de
1800 a 1962 el crecimiento poblacional fue de 49 mil nacimientos por
año. Viva la pepa. Votos para los demagogos a montón. Y ta' barato deme dos.
Pues, el chorrito de agua no sube cerro, la luz se apaga, los hospitales
hieden y hay más huecos que asfalto en nuestras carreteras.
La consecuencia es que la pobreza como oficio es invencible, porque en
ella todo es fácil, gratuito y libre de impuestos. Basta con
identificarse con el gobierno, encasquetarse la franela o la gorra
correspondiente y dale que va en bajada.
No admito como cierto que en este país haya lucha contra la pobreza,
porque no les interesa a los políticos socialistas o medios socialistas
-en realidad demagogos- y menos a los pobres de oficio, que nacen con un
cordón umbilical conectado al presupuesto del Estado.
La pobreza siempre ha sido un receptáculo inagotable tanto de promesas
incumplidas como de definiciones estrafalarias; como aquella sentencia
que condena el progreso: "Primero entra un camello por el ojo de una
aguja que un rico por las puertas del cielo". Ese cielo de Jehová o de
Alá es para los desarrapados, así sean blasfemos, impíos y viciosos
-usada por no pocos exegetas desaprensivos del sufrimiento para pasar a
la historia como santos benefactores, cuando lo que han sido es
castradores del germen del progreso colectivo por el desarrollo del
individuo.
Dígame usted si con ese montón de privilegios gratuitos y fortuitos que
gozan los pobres de oficio alguien quiera dejar de ser pobre, es decir
de vivir recostado a la munificencia de la demagogia y del populismo.
Profesión: Pobre
Me imagino que en esa planilla del censo 2011, en el espacio
correspondiente a la profesión u oficio, la respuesta de este sector
debe ser sincera: Pobre.
Porque si pobre es todo quien no tiene, es necesario insistir que no se
tiene bien porque no puede o porque no quiere, y son precisamente los
pobres porque no quieren salir de la pobreza, porque es un oficio por
demás lucrativo, los que nutren el arca de votos de la demagogia y del
populismo.
En conclusión
Son los profesionales de la pobreza y su reproducción irresponsable -los
pobres en tránsito siguen la pauta de la clase media- y adosada al
destino la base de sustentación de los gobiernos populistas no el
trabajo con salario ético ni la creatividad individual -es la esperanza
de los pobres- aunque el hampa les mate o les reclute los hijos,
perezcan en hospitales deshilachados o sobrevivan banalmente a la orilla
de alguna quebrada olvidadiza.
Y, desgraciadamente para el futuro de esta patria doliente, 40% de su
población ha encontrado en el oficio de ser pobre su más productiva
forma de vivir -hasta privatizaron las aceras. De allí la popularidad de
Chávez hoy o del primer CAP ayer- "quien robe a Pedro para dar a Juan,
tendrá los votos de Juan". Frente a eso quien ofrezca progreso por el
desarrollo del individuo a través del trabajo, el estudio y la
responsabilidad, derrotado será inexorablemente. O defenestrado como el
segundo CAP. Y punto.
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