Henrique Capriles Radonski
Martes, 18 de octubre de 2011
Venezuela está convocada a una verdadera lucha contra la pobreza, tanto
la de bienes y servicios de calidad, en una economía que no sea
permanentemente devorada por la inflación, la improductividad y la
carencia de empleo
Siempre hemos tenido la convicción de que existe un camino distinto para
Venezuela, un camino ancho donde todos cabemos, pero los eventos de los
últimos días en ocasión de presentar nuestra propuesta de futuro, nos
dan la certeza de que el cambio, además de posible, ya está en plena
marcha.
Justo horas antes de presentar nuestra propuesta al país, toda Venezuela
vibró con el histórico triunfo de nuestra Vinotinto frente a Argentina.
Ese gran momento de unidad nacional fue el mejor prólogo para la
presentación de un proyecto de país que busca una meta similar: colocar
a Venezuela entre los mejores del mundo.
Ese día dejamos bien en claro que no creemos en un país dividido entre
venezolanos de izquierda y venezolanos de derecha. Ni a la izquierda ni
a la derecha: ¡Vamos hacia adelante!
Aquel día presenciamos la expresión de una sociedad que si bien valora
una apuesta por lo social, que nos tocará profundizar, ahora entiende
que sin eficiencia en la gestión, y sin amplitud para trabajar con todos
y para todos, vamos derecho al fracaso.
Venezuela tiene un gran futuro que no se parece ni a los males de la
llamada "cuarta república" ni a los trasnochados delirios ideológicos
que han encerrado al gobierno nacional en un círculo de ineficiencia y
decepción.
El modelo que ofrecemos al país se propone que palabras como
independencia, libertad, patria o derechos humanos, se encarnen en
nuestra realidad.
Queremos independencia de verdad para ese joven que hoy vive con su
pareja arrimado en casa de sus padres, víctima de la falta o precariedad
de empleo, o para ese otro que no logra concretar el sueño de
convertirse en un pequeño empresario. Queremos libertad para ese
funcionario público cuyas posibilidades de crecer o incluso permanecer
en su puesto de trabajo, depende de que manifieste públicamente una
adhesión partidista. Queremos patria para ese o esa joven profesional
que ama a su país, pero se ve empujado a emigrar en busca de un lugar
donde no sea tan difícil tener condiciones de vida mínimamente dignas.
Queremos derechos humanos, empezando por el de la vida, para esos padres
y madres angustiados al ver cómo el crimen no encuentra freno ni castigo.
Venezuela está convocada a una verdadera lucha contra la pobreza, tanto
la de bienes y servicios de calidad, en una economía que no sea
permanentemente devorada por la inflación, la improductividad y la
carencia de empleo, como contra esa otra pobreza relacionada con la
tranquilidad, la libertad y la certeza de que nuestros hijos vivirán en
un país cada vez más próspero.
Es tiempo de caminar juntos para abrirle las puertas al progreso.
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