Tuesday, October 18, 2011

El cáncer es mental

El cáncer es mental
Valentín Arenas Amigó
Martes, 18 de octubre de 2011

Solo si está localizado en el cerebro se explica que cuando el mundo
entero rechaza al Dictador Libio, Hugo se solidarice con él.
Solidarizarse con quienes tienen sometidos a sus pueblos por mas de
cuatro décadas como es el caso de Fidel y de Gadafi, revela que el
cáncer está en el cerebro y por eso no le funciona bien. No se de cuenta
que con esta solidaridad le está enviando al pueblo varios mensajes
contundentes.

ESCLAVITUD. Si para conservar el poder tanto tiempo como Fidel y Gadafi
tengo que dejar sin libertad y someter al pueblo, así lo haré.

HAMBRE. Si para conservar el poder necesito que el pueblo pase hambre y
no tenga segura la vida como en Cuba, así lo haré.

DESTRUCCIÓN. Si para conservar el poder tengo que destruir lo que queda
del sistema democrático e imponer uno autocrático y totalitario como
hicieron Fidel y Gadafi, mis maestros, así lo haré.

COBARDÍA. Si para conservar el poder tengo que exponer mi vida y luchar
como lo hizo Fidel en la Sierra Maestra y lo está haciendo ahora Gadafi
en Libia, entonces la cosa es diferente. El 4F me rendí a tiempo y el 11
de Abril renuncié porque la vida mía vale mucho. Vale más que el poder.
Mi valentía es mediática y mi prudencia es histórica.

AISLAMIENTO. Solidarizarse con Fidel y Gadafi, cuyos regímenes son
rechazados por la Comunidad Internacional, es un suicidio diplomático,
además de político, que solo puede practicar sin percibirlo alguien que
esté enfermo de la cabeza. Tamaño disparate es aislarse de todos los
países del mundo. Un suicidio que anuncia el final...

Pero estos mensajes se complementan ahora con otro más profundo. Nos
referimos a permanecer sordo y mudo ante lo que está sucediendo en los
países del Medio Oriente donde los regímenes autoritarios están siendo
derrotados por los pueblos. Esa vocación natural por la libertad se
puede asfixiar durante algún tiempo pero la Historia nos enseña que
termina siempre victoriosa. La lucha por la libertad es más importante
que la lucha por la vida y eso es lo que explica por qué líderes y
pueblos no han dudado en dar la vida para hacer libres a su Patria.

Así lo hicieron Bolívar y los patriotas que lo sacrificaron todo por la
libertad. Es lo que está ocurriendo también ahora en Libia, Yemen,

Siria y lo que ocurrió antes en Egipto. Los pueblos no se resignan a
vivir en la esclavitud. Y esta vocación por la libertad es tan poderosa
que no hay quien la destruya sino que ella termina destruyendo a quienes
la asfixian. Lo dice la Historia, la gran maestra.

Si el mensaje de nuestros libertadores no es escuchado y ahora el
mensaje de los pueblos árabes tampoco, la única explicación válida es
que ese cáncer del que tanto se habla está ubicado en el cerebro.

Profesor de Instituciones

Políticas de la U.C.A.B.

Correo:

alenri@gmail.com

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/2492693.asp

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