Gobierno suicida
El ataque económico a los medios de comunicación es el instrumento de
los autócratas para acabar con la libertad de expresión
TEODORO PETKOFF
Por lo visto los autócratas y "guapos porque apoyados" del continente
han patentado un sistema original para acabar con la libertad de
expresión: quebrar económicamente a los medios que los enfrentan o que
no se les pliegan. Correa lo intentó en Ecuador con una demanda por 80
millones de dólares contra el diario El Universo (aparte de intentar
meter preso al director). Afortunadamente un juez (que allá todavía los
hay independientes y, por lo visto, valientes) echó atrás la medida.
Pero aquí el sistema es más sofisticado.
El Presidente, que está detrás de toda medida represiva, no se mete
directamente sino que pone a sus sigüises a hacer el trabajo sucio. Así
CONATEL, en el penoso esfuerzo que desde hace años lleva adelante para
sacar del aire a Globovisión, le ha impuesto ahora una multa brutal, por
un "delito" –y hay que decirlo con todas sus letras– INEXISTENTE,
totalmente inventado por los burócractas y cagatintas que manejan el
organismo encargado de acosar y, eventualmente, censurar a la radio y la
televisión. Globovisión ha sido colocada al borde la de la quiebra por
el gobierno de Hugo Chávez, pero no se amilana.
La directora María Fernanda Flores le dio una verdadera lección de
ética, de seriedad y de coraje a los verdugos encargados de la miserable
acción que llevaron a cabo en las instalaciones del canal. Devaluado
como está Hugo Chávez en el mundo, tal como lo demostró el examen de
Naciones Unidas, difícilmente nadie le creerá los "argumentos" que
utilizará para "justificar" esta enésima agresión contra la libertad de
expresión y contra Globovisión en particular.
Serán oídos como lo que son: la paja con la cual ya tiene hartos a todos
sus interlocutores, incluyendo a Fidel, quien más de una vez se habrá
dicho lo que significa calarse a ese sujeto por los cien mil barriles de
petróleo que prácticamente les regala. De más está decir que expresamos
toda nuestra solidaridad con el canal, tal como lo hemos hecho siempre
con cualquier medio de comunicación que ha sido objeto del mismo tipo de
medidas.
El gobierno está en un plan suicida. La enfermedad del jefe tiene
desquiciados a sus alabarderos. Primero anuncia que desacatará una
decisión de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, a lo cual está
obligado por los pactos suscritos por la República, con lo que
seguramente tendrá una bronca con la OEA (si ésta cumple con su deber);
luego, la presidenta del TSJ, la inefable Luisa Estella Morales, en una
demostración de ignorancia himaláyica, interpreta su propia decisión
sobre el caso de Leopoldo López, de un modo que nadie entiende,
adelantando un prodigio de confusión y mala fe, como pocos funcionarios
de tan "alta" investidura lo han hecho (Lo de la "alta investidura" es
un decir, porque su investidura es realmente ínfima).
Con lo cual remata el tratamiento que el TSJ ha dado al caso de Leopoldo
López, para colocarlo en un inédito limbo jurídico del cual vaya uno a
saber cómo se va a desenredar el TSJ cuando le llegue la hora. Total,
últimamente no pegan una.
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