Tuesday, October 18, 2011

Construir la derrota

Construir la derrota
Lucy Gómez
Martes, 18 de octubre de 2011

Una de las mejores cosas que nos puede pasar como pueblo, es asistir a
un espectáculo electoral bien montado, con resultados que nos den
confianza en un sistema que ha sido blanco sistemático de ataques
demoledores

Empezó la ronda electoral de oposición. De los dirigentes de la
oposición. Me encantan las renuncias de Oswaldo Álvarez paz y César
Pérez Vivas. Espero que sean seguidas por la mayoría de los candidatos
que están empeñados en ser presidentes o decir que quieren ser
presidentes, para usarnos como encuestadora, sin pagar los servicios de
una empresa confiable y alimentados en gran parte por el ego que no les
cabe - en ninguno de los presidenciables- en casi ninguna parte.

Ojo, que no estoy en contra de los candidatos. Pienso que una de las
mejores cosas que nos puede pasar como pueblo, es asistir a un
espectáculo electoral bien montado, con resultados que nos den
confianza en un sistema que ha sido blanco sistemático de ataques
demoledores, desde que ganó el último presidente y tal vez mucho tiempo
antes, a mitad del Titanic de la "Cuarta", el sistema democrático que
es malísimo, pero mejor que éste remedo autoritario que tenemos ahora,
mil veces.

Hay lugares del mundo, en que con Indignados y todo, funciona mejor que
mejor, y si no, habría que vivir la vida de un indignado de esos en una
ciudad en donde se puede pasear de noche sin que lo maten a uno, como en
la mayoría de las ciudades de Europa .

Entonces, volviendo a los candidatos. Nosotros tenemos que hacer que
salga un candidato de elecciones primarias y le gane o no le gane a
Chávez, tenga detrás de él a la unidad política ( ojo, que dije
política… no emocional, no arrolladora, no indivisa. Crítica, si
quieren, pero política) de todos nosotros. Que se sepa que por el tipo
o la tipa, vamos a ir a votar. Independientemenente de que nos caiga o
no nos caiga, que sea bonita o bonito o no, de que sus ejecutorias no
sean magnificas en el campo de la administración pública o no. Porque
de lo que se trata es de volver a tener la posibilidad de tener
gobiernos alternativos, sometidos al escrutinio público de manera
regular y olvidarnos de la montonera , del escoger los líderes
regionales a dedo, de tener una sola voz, la del comandante presidente
que además no resuelve, y tiene su problema constante el de su ego,
que ese sí, no cabe en el planeta.

Como el quiere ser el Libertador de América Latina, ¿qué le importamos
nosotros? Yo quiero un presidente que se ocupe de nosotros. De verdad,
no de la boca para afuera y que cuando se pierdan miles de toneladas de
comida, uno sepa quién fue y el responsable vaya a la cárcel, por
ejemplo. Y que no se hable de la sucesión presidencial, como si
estuviéramos hablando de reyes o dictadores, sino de una elección donde
el candidato, abiertamente pueda ser Diosdado Cabello, Elías Jaua ,
Nicolás Maduro o el hermano de Chávez y los militantes del PSUV
puedan votar por el que les dé la gana, para que se enfrente con el
candidato nuestro.

Pero como eso no es así ahorita y estamos en una crisis política de
sistemas, enfilados o a una intensificación del autoritarismo o a un
renacimiento de la democracia, yo creo que aunque es más difícil, más
lento y mas lleno de obstáculos, volvamos a intentarlo con la
democracia representativa y la descentralización, a ver si otra vez
tenemos leche, café y azúcar, vuelven a invertir en este país, no
persiguen a los productores ni a los industriales y uno deja de temer
que llegue el día en que el comandante le parezca que estamos ganando
demasiado en bolívares e invente un corralito tipo argentino, para
controlarnos mejor la vida y llevarnos definitivamente por la senda del
socialismo del siglo XXI, es decir, tenernos la correa bien corta.

En ese sentido, por supuesto que nos sale más barato a todos, emocional
y electoralmente hablando, tener dos o tres candidatos para las
primarias y no una nube variopinta y peleona. ¿Que a lo mejor hay que
votar por el menos malo?. Puede ser. Pero el camino de la democracia
está lleno de imperfecciones, desacuerdos y negociaciones, a veces
interminables.

Salir de Chávez no tiene salida fácil que no sea una trampa. Salgamos
como él no quiere: por las buenas y democráticas maneras, de manera que
rumie su enorme y gran derrota el resto de su vida en algún foro
internacional, en Sao Paulo, en Nicaragua o en La Habana y nos deje en
paz. Y si no es esta vez, no importa, esa derrota vendrá y tendrá
nuestros ojos.

nuevatoledo@gmail.com

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/1236943.asp

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