Juan Fernández
Miércoles, 19 de octubre de 2011
Uno de los elementos por los cuales la historia va a juzgar al gobierno
de Chávez, será sin duda como utilizo al petróleo para la política en
vez de tener una política para el petróleo. Las consecuencias están a
la vista, Venezuela ha perdido una oportunidad histórica de poder
lograr niveles de bienestar y desarrollo sustentable como nunca antes en
la historia republicana.
Como consecuencia de lo anterior y para retomar el camino de utilizar la
energía de los hidrocarburos del petróleo y del gas como una palanca del
desarrollo se requiere de una serie de tareas claves que van desde los
organismos políticos como el Ministerio de Energía y Petróleo, pasando
por la creación de un ente rector y promotor de las oportunidades de
inversión como lo tiene Brasil, Colombia, Noruega y naturalmente la
adecuación de PDVSA a su rol como brazo ejecutor con sentido económico
del negocio energético.
Con la esperanza y la posibilidad de un cambio de gobierno, los acuerdos
que en materia petrolera han comprometido al país deben ser revisados
para darles transparencia, determinar el beneficio económico, analizar
su justificación e investigar la existencia de corrupción tanto por su
origen, como por su ejecución, el resultado de la revisión todo debe ser
hecho público e informársele al país con todo el detalle.
A tal efecto, podemos clasificar en tres categorías los acuerdos
energéticos del gobierno actual: 1. Suministros Políticos (Acuerdo
Integral de Cooperación con Cuba, Acuerdo de Caracas, Petrocaribe,
Bielorrusia, Irán, etc.), 2. Endeudamiento PDVSA (China y Rusia, etc.)
,3. Empresas Mixtas (Asignación de bloques Faja Petrolífera del Orinoco,
áreas gas y operadoras).
El grupo 1, sobre Suministros Políticos, según la propia PDVSA son unos
400 mil barriles diarios, que prácticamente se vuelven incobrables, el
mercado ha determinado su reventa lo cual genera unos beneficios a
terceros que además de no llegar a PDVSA afectan el precio del
suministro venezolano a sus mercados. Dentro de estos esquemas PDVSA ha
creado toda una estructura de empresas que debe ser revisada una filial
llamada PDVSA AMERICA, S.A. y sus subsidiarias, de hecho empresas de
esa estructura solo reflejan perdidas, que al final repercuten en PDVSA
y por ende en el bolsillo de los venezolanos. También los convenios de
suministro que generan pérdidas cuantiosas a PDVSA tipo Bielorrusia e Irán.
El grupo 2, Endeudamiento PDVSA ya es público como los recursos
destinados vía el BANDES de los préstamos chinos se han mal utilizado,
se ha comprometido hasta el pago del préstamo con la regalía
perteneciente al estado, con compromisos de venta a futuro de petróleo a
precios que han resultado mínimos y en el caso RUSO destaca el mega
guiso del cambalache de armas por petróleo.
El grupo 3, Empresas Mixtas relacionado con esa torre de Babel en la que
han convertido la faja del Orinoco en donde no existe todavía un barril
que se haya procesado en un mejorador después de la Apertura. Solo se
han hecho anuncios relacionados con la mezcla del extra pesado con
livianos para la llamada producción temprana. Lo anterior, para muchos
de los llamados socios más bien pareciese una opción a futuro, un ticket
de lotería esperando un cambio que les dé un alto retorno por tener un
pie en la faja y vender su opción, pero sin una real intención de
invertir en el desarrollo de esas reservas.
Por último, es la determinación de la posible existencia de corrupción,
fundamental para retomar principios y valores en todo el ámbito nacional
y en especial en PDVSA. Esta corrupción no solo tiene la forma de
comisiones pagadas, sino incluye entre otros los siguientes ejemplos;
asignación a dedo de áreas, descuentos en precios, contratos que
permitan la reventa, empresas quebradas y con perdidas por acuerdos de
suministro, etc., etc.
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