Tuesday, August 2, 2011

La inoperatividad del control de cambio

La doble devaluación del bolívar

La inoperatividad del control de cambio
Yonathan Michel Meza
Martes, 2 de agosto de 2011

Estamos acostumbrados a ver la realidad desde nuestro punto de vista, y
en ocasiones, desde nuestras necesidades más urgentes, y es válido,
tenemos derecho a ello

Pero si queremos buscar soluciones a los grandes temas que hoy nos
afectan y nos preocupan como venezolanos, tenemos que relacionar la
información disponible y asociar nuestro pensamiento con la dinámica de
la realidad. Debemos situarnos en el lugar de otros, tratar de ver desde
la perspectiva de otros.

De este modo, la necesidad de revisar el control de cambio monetario,
resulta un reclamo de la dinámica de la realidad. Vamos a ofrecer
algunas reflexiones sobre el tema y, en consecuencia, dejaremos que el
lector, desde su experiencia, detecte las anomalías de la política
monetaria actual, que en definitiva afectan a todo ciudadano. Pues,
tanto la inflación como la devaluación monetaria es un tema de interés
ciudadano.

La economía global no es una relación parcial, las importaciones de un
país constituyen a su vez las exportaciones de otro país, esto que
parece obvio, a veces no es tomado en cuenta por algunos planificadores
de la política económica y monetaria.

Así, que las consecuencias de los actuales precios del petróleo
(promedio de 100 dólares), han sido abordadas, sobre todo aquí en
Venezuela, desde la perspectiva del exportador-vendedor, es decir, de
nosotros como exportadores de crudo, dato comprensible, pues somos un
país rentista y de ello depende la espina dorsal de nuestra economía.

Ahora bien, si queremos planificar nuestra política petrolera, económica
y monetaria en las tres fases de un desarrollo programático, entiéndase:
corto, mediano y largo plazo; debemos también indagar la perspectiva del
comprador-importador, es decir, EEUU.

Es necesario reflexionar sobre lo que acarrea el aumento brusco en los
precios del petróleo, las burbujas en los precios del petróleo, (que ya
no ha lugar a llamarse burbujas), inciden directamente en la degradación
de la moneda de reserva o de divisa, es decir, el dólar. Esto, a su vez,
incrementa la especulación que juega al debilitamiento del dólar para
obtener una ganancia en los mercados bursátiles.

No vamos a abordar aquí, la razón por la que EEUU goza del privilegio de
poder emitir la moneda de reserva internacional, admitamos que es un
hecho, que en el futuro esto llegue a cambiar, es otro asunto.

Al hacer una revisión histórica de la relación productores y
consumidores de crudo, se observará que los altos precios del petróleo
en la década de los setenta empiezan a debilitar la moneda
norteamericana, tanto así, que EEUU debe adoptar la medida de abandonar
el patrón cambiario Oro-dólar (22oz de oro/dólar) para la época, por
previsión de que los dueños de petrodólares, pusieran en jaque la
economía estadounidense pidiendo el canje de esos dólares en oro.

Eso es lo que estamos viendo actualmente, pero en otra fase, extensión
de aquella "guerra de divisas" (Recuérdese la polémica actual EEUU-China
sobre la infravaloración la moneda asiática), no se trata de una crisis
del capitalismo, pues, esto equivale a una abstracción sin conexión con
la realidad, se trata de unas reglas de juego que se han tenido que
readaptar a la dinámica de los acontecimientos, muchos de los cuales no
estaban previstos, pero a los que desde el punto de vista político, hubo
y hay que hacerles frente.

En este orden de ideas, las transnacionales petroleras no previeron que
unos venezolanos: Betancourt- Pérez Alfonzo, iban a conformar en alianza
con los países árabes un cartel (OPEP) que impondría las reglas del
juego en el negocio petrolero y desbancarían a las transnacionales.
Pérez Alfonso tampoco previó, parco como era, que autocracias como las
del Sha de Irán iban a utilizar el petróleo como arma política, y hasta
de chantaje energético.

En consecuencia, el aumento brusco del petróleo ha sido uno de los
ingredientes de la degradación de la moneda de reserva. Observamos que
esto no es bueno para la economía global, esto lo saben muy bien países
como Arabia Saudí, por ello este país de petróleo dulce financia la
deuda pública de los EEUU, sabe que si EEUU entra en una crisis
económica, le va mal al resto del mundo, en otras palabras, Arabia Saudí
ayuda a mantener el equilibrio monetario, apalancando la economía
norteamericana.

Nuestra perspectiva de país rentista, debe ampliarse, nadie pide que
financiemos la deuda de EEUU, pero debemos aprovechar con justo celo los
excedentes por concepto de petróleo, reinvirtiendo en la misma industria
petrolera y en la medida de lo posible diversificar la productividad,
sobre todo la agricultura, que a fin de cuentas es la que permite una
base para proyectar el desarrollo. En otras palabras, debemos tomar
conciencia de que la luna de miel que ha configurado los altos precios
del petróleo no va a durar para siempre. En definitiva, aumentar nuestro
PIB permitiría que nuestra moneda no se devalúe como ha venido
sucediendo, y no estaría de más, aumentar las reservas en oro, ante un
probable y previsible ajuste en el Sistema Monetario Internacional.

En lo que respecta a algunos países de Latinoamérica, los altos precios
del petróleo no han afectado mucho sus economías, pues hay una fuerte
tendencia a la diversificación económica, y a no depender de un solo
mercado, ni de un solo rubro.

Vamos a nuestro punto inicial, las monedas latinoamericanas se han
valorizado con respecto al dólar, en Colombia, por ejemplo, el dólar se
ha devaluado con respecto al peso colombiano, o dicho a la inversa, el
peso colombiano se ha fortalecido, pero que sucede en Venezuela, a pesar
de que incidimos directamente en el debilitamiento del dólar, nuestra
moneda se devalúa con respecto al dólar. La razón, a mi parecer, entre
otras muchas, es causa de un control de cambio que ya no es operativo,
si alguna vez lo fue, pues además, se estima que hay una alta fuga de
capitales, aparte de la fuga de cerebros, que constituye la peor pérdida
de un país.

Nuestra moneda, se podría decir, sufre una doble devaluación, pero no es
cuestión de echarle la culpa a terceros, debemos tomar en cuenta también
la disminución de nuestro PIB. Nuestra disminución en la capacidad
inventiva para proponer salidas coherentes y que llamen la atención de
la mayoría.

El control de cambio tal como hoy funciona, no es operativo, trae más
daños a nuestra economía que beneficios, para que se tenga una idea
clara de la devaluación de nuestra moneda: 250 mil pesos colombianos
equivalen a un promedio de 1000 bolívares nuevos, si hace 20 años
alguien hubiese hecho este pronóstico, sería tildado de loco, pero la
realidad es así, es dinámica e imprevisible, sin embargo, podemos
transformarla, y eso implica que las situaciones adversas de hoy se
pueden canalizar en oportunidades para el ingenio humano y hacerlas
favorables. Si calibramos los diversos factores que hoy inciden en
nuestra realidad podríamos lograrlo, el nuevo papel global de China, por
ejemplo, hay que tomarlo muy en cuenta. Eso sí, con reglas claras, que
no sean asimétricas, la relación debe situarse en el terreno
ganar-ganar, no que China gane y Venezuela pierda. Pero esto sería,
aunque relacionado, ya otro tema.

El control de cambio, paradoja de paradojas, ha permitido una
devaluación de nuestro bolívar, al tiempo que ha impedido un mínimo de
flujo de divisas sin las trabas burocráticas para potenciar la industria
interna. En un mundo tan complejo como el actual, es necesario delegar
competencias, y articular distintas visiones (equipo de economistas,
políticos, académicos…) que permitan desarrollar las vías para afrontar
estos desafíos, a saber, fortalecer nuestra economía. Los triunfos de
hoy tienen un ayer de muchos fracasos pero jamás de derrotistas, que
claudican antes de empezar la vida tal como es, un mar riesgoso en el
que intentamos navegar.

Es necesario generar un debate sobre este asunto, ¿Es operativo el
control de cambio? ¿Es necesario? ¿Qué correctivos requiere? ¿De no
existir el control de cambio, nuestra moneda se hubiese devaluado?
Aumentar el PIB, diversificar la economía, aumentar las reservas en oro,
potenciar la agricultura y revisar el control de cambio, y todo esto
ante una inminente crisis económica en EEUU, nuestro principal comprador
de crudo, deberían ser tomados en cuenta en el debate político. Mi
persona vota por una eliminación gradual del control de cambio, pero
tomando conciencia de que es un tema sensible, en todo caso, alza su
pequeña voz, para que el control de cambio sea revisado, para qué por lo
menos sea más flexible, más honesto, con menos burocracia y con un mayor
sentido de la realidad.

http://www.analitica.com/va/economia/opinion/7064655.asp

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