Enrique Pereira
Domingo, 31 de julio de 2011
Entre La Habana y Caracas hay un puente aéreo y un cable submarino.
¿Cuándo los venezolanos decidimos que Cuba y Venezuela serían una sola
nación?
¿Cuál Simón Bolivar estuvo de acuerdo con entregar nuestra soberanía a
los Castro? ¿Revelará la autopsia la arrechera que experimentaría
Bolivar si regresare de su eterno descanso?
Un cable submarino -cual cordón umbilical revolucionario- nos une a la
isla de Cuba. A Chávez y su combo se le ocurrió un día esa maravillosa
inversión de nuestro dinero para "mejorar" las comunicaciones con la
isla. De la misma manera que antes decidiere contratar sus entrenadores
deportivos, sus médicos, sus inspectores de Sanidad, sus supervisores de
registros y notarias y ahora sus técnicos en identificación de
venezolanos. También les compramos los televisores para el primer plan
de alfabetización y los generadores eléctricos repotenciados y recién
pintados, en adición a los sistemas de riego y el manejo de nuestras
plantas cañicultoras que no terminan de arrancar. Los libros que
imprimimos en la Habana circulan por el país para intensificar la
ideologización de los venezolanos. En un momento decidió que los
uniformes de nuestros militares deberían ser iguales y hoy lo usamos con
toda la naturalidad del mundo. Las medicinas producidas en Cuba, se
recetan en Venezuela como si se fabricaran en las calle Los Laboratorios
de Los Ruices. En reversa les enviamos dinero fresco, petróleo a
mansalva para que lo vendan y generen divisas, casas y suministros.
Seguro hay más, pero el propósito está claro.
La última decisión es que la quimioterapia del presidente la dirige
Fidel Castro, quien no sólo diagnosticó el mal de Chávez, sino que
dirige el tratamiento de recuperación. Es el vocero oficial entre la
medicina cubana y el comandante.
El comunismo que debería estar en quimioterapia, le suministra
quimioterapia al comandante que decidió entregar nuestra soberanía a los
cubanos. Usted y yo… bien gracias.
Este socialismo que nos mueve hacía el comunismo hace rato que se quitó
la careta. Chávez y sus seguidores decidieron por nosotros lo que era
conveniente para el país y en sus proceso de transito a la "Cubazuela"
comunista, manejan los procesos destructivos de las estructuras
institucionales, políticas y económicas de nuestra Venezuela.
Nuestros hijos merecen un mejor futuro que el de una nación atrasada,
llena de jugadores de dominó en guardacamisa, esperando los mendrugos de
la revolución. Véase en el espejo cubano y comience a trabajar todos los
dias para quitarse de encima a este gran engaño que se llama revolución.
Al comunismo y a Chávez le están aplicando quimioterapia para curarle
los males. Los venezolanos no queremos comprar una revolución que nos
hace caminar en retroceso. Chávez se equivocó de ideología, de aliado y
tal vez de "médico de cabecera"
Dos mil doce producirá un mejor país y cortaremos ese cable que sólo nos
trae atraso.
http://www.analitica.com/va/internacionales/opinion/8384098.asp
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