Wednesday, January 4, 2012

La deuda y nuestras perspectivas 2013

La deuda y nuestras perspectivas 2013
Una nueva administración sí tendría capacidad de generar un cambio
MIGUEL ÁNGEL SANTOS | EL UNIVERSAL
miércoles 4 de enero de 2012 12:00 AM

A raíz de la serie de artículos que he escrito acerca de la evolución y
perspectiva de la deuda venezolana he recibido numerosos comentarios y
sostenido discusiones con banqueros de inversión, economistas y algunos
lectores que vale la pena compartir con ustedes. Me mueve el debate
sobre los problemas fundamentales del país -la deuda pública es sin duda
uno de ellos y lo será en los tiempos por venir- desde diferentes puntos
de vista, sin que haya el lado "de los buenos" y el "de los malos", una
costumbre esencial en democracia que gracias a la polarización reinante
(de la que siempre sacan provecho los menos capaces) se ha extinguido.

Primeros veamos los hechos. Al cierre del tercer trimestre la deuda
externa venezolana reportada por el BCV para el sector público
consolidado alcanzó 94.669 millones de dólares. Eso representa 233% más
que al cierre de 1998 (28.455); 156% en dólares reales. Ese crecimiento
se ha registrado de forma exclusiva a partir de 2006, cuando cerró en
26.598 millones de dólares. Es decir, desde entonces ha crecido 256%,
220% en dólares ajustados por inflación. Para saber qué peso tiene la
deuda pública (externa e interna) dentro de nuestra economía ya no se
puede recurrir a los hechos: tenemos un sistema en donde conviven tres
tasas de cambio distintas (Cadivi, Sitme y el paralelo no-oficial) que
arrojan resultados muy volátiles, que podrían ir desde 50% (convertidos
deuda interna y PIB a tasa oficial) hasta 86% (a tasa paralela). En 1998
la deuda pública total representaba 29% del PIB.

Explotar

Si seguimos endeudándonos a este ritmo nuestra razón deuda/PIB va a
explotar. Aquí es en donde he recibido la mayoría de los comentarios:
¿Por qué el Gobierno se verá en la necesidad de seguirse endeudando a
este ritmo a partir de 2013? La mayoría se dividen en dos grupos no
necesariamente excluyentes: 1) a partir de 2013 -si Chávez gana las
elecciones- se vendría una combinación de comunismo con represión que
haría innecesario seguirse endeudando para mantener consumo, y 2) en
2013 habrá una fuerte devaluación en términos reales que ayudará a
restablecer el equilibrio fiscal. Esta macrodevaluación (75%) ampliaría
el superávit en cuenta corriente (caerían las importaciones) y abriría
el espacio fiscal necesario para amortizar deuda en términos netos.
Ambos son puntos de vista muy válidos.

Sobre estas posibilidades tengo a su vez algunas observaciones. En
primer lugar, que esa macrodevaluación llegaría en el momento en que
nuestro consumo depende al máximo de las importaciones, lo que
provocaría un impacto sobre la inflación mayor de lo que ha tenido en
otras ocasiones. Este es uno de esos casos en donde quizás no sea tan
conveniente proyectar utilizando el retrovisor. ¿Qué tan viable sería
ese ajuste desde el punto de vista social?

En segundo lugar, mi intención está centrada en analizar la
sostenibilidad de la deuda venezolana a mediano plazo. Nuestro país se
está endeudando a tasas de interés que van desde 13% hasta 18% (en
dólares); es decir, entre seis y ocho veces más que la tasa de
crecimiento promedio de la economía en los últimos doce años (2,2%). Eso
quiere decir que, aún si el presupuesto nacional (sin intereses) está en
equilibrio, nuestra relación de deuda a PIB se deterioraría de forma
acelerada. Hay tres formas de corregir este problema: 1) se reduce
drásticamente el riesgo soberano de Venezuela; 2) Venezuela empieza a
crecer a tasas muy altas, y/o 3) el Gobierno genera un superávit fiscal
permanente.

¿Posible?

En mi opinión, ninguna de esas tres opciones es posible con el gobierno
actual. ¿Cómo se las arreglaría para cambiar las expectativas Chávez?
¿Qué tendría de nuevo para prometer tras catorce años? Crecer de forma
acelerada, en un país en donde las expropiaciones han arrasado la
inversión privada y el sector público tampoco invierte, no es posible.
Generar un superávit fiscal sostenido es algo que Venezuela no ha sido
capaz de hacer aun en los períodos de bonanza petrolera. ¿Cómo se puede
creer que lo hará de aquí en adelante? Si ninguna de estas tres
alternativas está disponible: ¿Cuál es el mecanismo a través del cual
Venezuela reducirá su relación de deuda a PIB en el mediano plazo?

Reservas petroleras

También he recibido comentarios que apuntan a nuestras vastas reservas
petroleras. Según esta línea de pensamiento, un país con un superávit
permanente en cuenta corriente no debe tener problemas para cancelar su
deuda. Aquí también tengo algunas consideraciones. Nuestro superávit en
cuenta corriente tiene dos contrapartidas: Importaciones de bienes de
consumo y una colosal fuga de capitales privados. ¿Cómo se puede contar
con ellos a la hora de evaluar la sostenibilidad de la deuda pública
venezolana? También hay que decir que existe una diferencia
significativa entre lo que Venezuela dice que produce y exporta, y lo
que reportan las fuentes internacionales. En total, la factura petrolera
podría estar sobreestimada anualmente alrededor de 15.000 millones de
dólares, al menos que se esté dispuesto a creer que Chávez no miente y
todas las fuentes internacionales (OPEP incluida) se equivocan. Sobre
nuestras enormes reservas de petróleo, para tener capacidad de pago hay
que tenerlas fluyendo y en el mercado, no basta con que estén bajo
suelo. Es como pensar que Argentina jamás haría default porque tiene
muchas vacas (peor aún, porque las vacas tienen vaquitas, que a su vez
tienen vaquititas, como el chiste, mientras el petróleo es no renovable).

Algunos amigos en bancos de inversión me dicen que Venezuela está
acumulando activos en el exterior: según ellos ha pasado a tener activos
en el exterior entre 45.000 y 66.000 millones de dólares. Y si es así:
¿por qué se endeuda a tasas tan elevadas?

Viéndolo así, la idea de algunos de que el problema es temporal, porque
será corregido de forma permanente por una macrodevaluación real en el
2013; a mí me parece lo contrario: el problema es permanente y pudiera
ser arreglado un año dado con una macrodevaluación.

Podría, podría...

¿Qué se podría hacer distinto? Una nueva administración sí tendría
capacidad de generar un cambio en las expectativas que redujera la prima
de riesgo venezolana. Podría garantizar la propiedad privada y promover
la inversión, generando altas tasas de crecimiento durante el período de
transición. Podría abrir una ronda de apertura petrolera en condiciones
mucho más favorables. Dentro de este esquema, la inversión extranjera
complementaría al petróleo como originador de divisas, pero también
promovería el crecimiento y el empleo sobre bases más sostenibles. Una
nueva administración podría promover un programa de conversión de deuda
en inversión, permitiéndole a inversionistas y gobierno aprovechar el
descuento que sufre la deuda externa venezolana, e inscribiéndolo dentro
de la programación monetaria anual del BCV para hacerlo compatible con
la meta de inflación. Puede hacer muchas cosas que ya Chávez no puede
hacer. Podría, podría. De eso se trata. Ese sentimiento de posibilidad
es lo que en definitiva define la juventud. Y tanto la oposición como la
República son jóvenes. El Gobierno ya sólo representa la vejez, el fin
de las nuevas ideas, la ausencia de futuro. Feliz Año.

@miguelsantos12


http://www.eluniversal.com/opinion/120104/la-deuda-y-nuestras-perspectivas-2013

No comments:

Post a Comment