Socialismo que arruina
Empobrecer a todos los que tienen empleo de calidad parece ser la
consigna en Guyana. Las cooperativas del "socialismo bolivariano" sólo
sirvieron para precarizar el empleo Una segunda etapa fue la ola de
estatizaciones que ahogó todo progreso independiente
DAMIÁN PRAT C / GUAYANA
Primero fueron las cooperativas como mecanismo de tercerización de la
mano de obra usada por el Gobierno en nombre de la "liberación social" y
luego las estatizaciones masivas bajo el lema de que "lo que es del
Estado es del pueblo y patria".
Desde hace algún tiempo es el abultamiento desmedido de las nóminas de
las empresas básicas para crear la ilusión del empleo de cara a las
presidenciales de 2012 a sabiendas de lo que eso significa hoy y lo será
mucho más claramente en el mediano plazo, la "precarización" de todos
los empleos para igualar a todos "por debajo y en la pobreza".
En todas y cada de las empresas básicas de Guayana se han vivido esos
procesos uno a uno y superponiéndose, sirviendo siempre para crear una
ilusión, una esperanza y la expectativa como mecanismo de ganar votos y
adeptos aunque el resultado sea diametralmente opuesto a los intereses
del trabajador.
Ya en noviembre de 2006, la Superintendencia Nacional de Cooperativas
indicaba en un informe que en Venezuela se habían registrado pero a la
vez desaparecido 127 mil cooperativas dentro del plan gubernamental que
las calificaba como "liberadoras de la explotación capitalista".
Nunca fue un plan serio para estimular el surgimiento del cooperativismo
que es un mecanismo muy válido con experiencias muy exitosas en todo el
mundo. Para Chávez y su gobierno era solo una manera de ganar apoyos
creando una ilusión. De hecho, a partir de ese año abandonaron el programa.
Las cooperativas del "socialismo bolivariano" solo sirvieron para
precarizar el empleo y terminaron por ser un mecanismo brutal de
explotación por el Estado. En un reportaje que escribimos para TalCual
en 2005 registramos el destino de una cooperativa agrícola (totalmente
desaparecida) y otra textilera en Pueblo Guri para damnificados de Vargas.
Quedaban menos de la mitad de las 50 trabajadoras que iniciaron la
cooperativa para fabricar uniformes y otras prendas textiles.Cobraban
menos de la mitad del salario mínimo de la época, sin prestaciones,
vacaciones, cestaticket, ni beneficio alguno, pero tenían afiches de
Chávez y Rangel Gómez en el taller. La explotación del estatismo salvaje
con disfraz de socialismo. Ejemplos como ese hay miles en todo el país.
LAS ESTATIZACIONES
En Guayana aún perviven unas cuantas cooperativas que generan
permanentes protestas porque además de los contratos de miseria que les
da el Estado, frecuentemente pasan semanas y meses sin cobrar. Una
segunda etapa fue la ola de estatizaciones.
Además de aumentar el monopolio gubernamental sobre la vida económica y
social, ahogando todo progreso independiente, al gobierno sirvió para
generar apoyo y esperanzas.
Esa etapa sigue aunque aminorada, porque como ocurre con cada vez más
frecuencia, muchos trabajadores protestan los intentos de estatizar las
industrias donde trabajan, dados los resultados de Cemex, Invepal,
Sidor, Friosa, Tavsa, Cerámica Carabobo, Norpro; además del "modelo
estatista salvaje" de las empresas que siempre fueron estatales como las
del aluminio, Ferrominera y otras cuya ruina arrastra consigo las
esperanzas de progreso a futuro e incluso los derechos laborales de hoy.
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