¿Dónde está la justicia?
Impunidad en los sectores populares marca la pauta en los sectores
populares. Las bandas armadas imponen el silencio en los
barrios.Denunciar un delito puede significar la muerte
DANIEL PALACIOS YBARRA
La creciente espiral de violencia de los barrios venezolanos desvirtúa a
la acción de denuncia como la prolongación de una serie de delitos, que
en teoría deberían terminarse una vez reportado el caso ante las
autoridades.
Callar o reservar cualquier hipótesis relacionada con un crimen resulta
la opción más segura para no transgredir los pactos de silencio, que
imponen los delincuentes arraigados en los sectores populares.
En la mayoría de estas comunidades "vive gente honesta que cumple la
ley, pero se encuentra sometida por cuatro o cinco familias armadas, que
convierten a todo un lugar como zona roja", así lo explicó ayer la
profesora Gloria Perdomo, quien integra el Instituto de Investigaciones
Jurídicas de la UCAB.
La impunidad y el pánico que infunden estos sujetos se conjugan como una
fórmula exitosa que les permite mantener el control del barrio, amplía
la investigadora. "Predomina el miedo. Frente a ese sentimiento los
vecinos no se movilizan porque saben que la respuesta no será oportuna,
además del riesgo que se corre al denunciar.
En el caso de Petare, no tenemos los servicios legales dispuestos para
los vecinos del municipio. Para poner una denuncia hay que ir a la
oficina de Atención a la Víctima, que queda en la avenida Urdaneta del
municipio Libertador. De ahí se desprende la impunidad como tema que
impera en la sociedad", explica la docente, quien inició ayer el
encuentro "Convivencia versus violencia en las comunidades venezolanas".
MENOS DETENCIONES PREVENTIVAS
Este planteamiento fue reforzado por el sociólogo Roberto Briceño León,
quien precisa en cifras el grado de impunidad. "Actualmente Venezuela
cuenta con una de las tasas de homicidios más altas con 57 homicidios
por cada 100 mil habitantes, por encima de Colombia, cuya última
medición da cuenta de 32 muertes violentas.
¿No me creen a mí?, pues entonces ubiquemos la cifra oficial de 48
homicidios que ofreció el ministro Tareck El Aissami. De cualquier
forma, superamos a Colombia y al resto de países del continente.
Colombia logró un descenso en el marco de un gobierno de derecha,
mientras que Brasil hizo lo mismo con políticas sociales de gobiernos de
izquierda. Venezuela, hasta ahora, no ha podido. Además, tenemos cuatro
veces más homicidios que México, que tiene 14 homicidios por cada 100
mil habitantes, concentrados en la zona norte por una guerra entre
bandas", reflexiona el académico.
Briceño León agrega que "en el año 1998, por cada 100 homicidios que se
cometieron hubo 118 detenciones. En 2006 hubo sólo 19 detenciones con
esta misma relación. Es decir, al menos en el 91% de los casos no hay ni
una detención", expone el experto.
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