Sadio Garavini di Turno
Martes, 8 de noviembre de 2011
Venezuela todavía no ha enviado las dos notas diplomáticas, una para la
Comisión de Límites y otra a Guyana, con copia para todos los países
limítrofes, que son necesarias para evitar que nuestro silencio otorgue
aquiescencia a los actos de Guyana, debilitando nuestros derechos no
sólo sobre la fachada atlántica de la zona en reclamación sino de la que
genera el Delta Amacuro, con el riesgo de perder alrededor de 170.000 Km2
En septiembre, Guyana presentó la solicitud de ampliar su plataforma
continental, incluyendo la correspondiente a la Guayana Esequiba, de 200
millas a 350, ante la Comisión de Límites de Plataforma Continental de
la ONU, sin consultar con Venezuela como debía, y habiendo en cambio
consultado con Barbados y Trinidad, que no son limítrofes de Guyana,
precisamente porque Venezuela y su fachada atlántica se encuentran en el
medio entre esos dos países y Guyana. Además en el punto cuarto de la
solicitud, Guyana afirma que no hay disputa en la región correspondiente
a la misma.
Es importante notar que, en el Reglamento de la Comisión de Límites de
la ONU, se establece que no se puede presentar una solicitud de
ampliación de la plataforma continental, si hay una disputa territorial
en el área correspondiente. De esa forma Guyana desconoce la existencia
de la reclamación venezolana y del Acuerdo de Ginebra de 1966, que
obliga a las partes a negociar una solución satisfactoria para el
arreglo práctico de la controversia.
Estamos ya en noviembre y Venezuela todavía no ha enviado las dos notas
diplomáticas, una para la Comisión de Límites y otra a Guyana, con copia
para todos los países limítrofes, que son absolutamente necesarias para
evitar que nuestro silencio otorgue aquiescencia a los actos de Guyana,
debilitando nuestros derechos no sólo sobre la fachada atlántica de la
zona en reclamación sino de la que genera el Delta Amacuro, con el
riesgo de perder alrededor de 170.000 Km2 de zona económica exclusiva,
rica en hidrocarburos y recursos pesqueros, además de nuestra libre
salida al Atlántico.
En las dos notas, Venezuela debe hacer formal reserva de todos los
derechos que le corresponden respecto de la zona marítima exclusiva y la
plataforma continental, correspondiente a la costa de la zona en
reclamación y de la costa del Delta Amacuro. Una Cancillería
medianamente eficiente y responsable debería aprovechar esta coyuntura
para inducir a Guyana a negociar, finalmente, una solución práctica a la
controversia, para que ambos países podamos, sin problemas, ampliar y
delimitar, nuestras respectivas plataformas continentales.
Para colmo, en la exposición de motivos del anteproyecto de Ley de
Presupuesto de 2012, se menciona irresponsablemente a Punta Playa, como
punto de referencia para negociar con Guyana la delimitación de áreas
marinas y submarinas.Punta Playa está en la "frontera" entre el
territorio venezolano, reconocido por Guyana, y la zona en reclamación
del Esequibo, por tanto se encuentra en la Línea del Laudo de 1899, que
Venezuela considera nulo e irrito y que el Acuerdo de Ginebra pone a un
lado, para buscar el arreglo práctico de la controversia sobre el
territorio esequibo.
Al mencionar Punta Playa, se está reconociendo, implícita pero
claramente, la soberanía de Guyana sobre la zona en reclamación. Además,
el reconocimiento se haría en una Ley de la República. De esa forma,
estaríamos desconociendo el Acuerdo de Ginebra y sobretodo entregando,
gratuitamente, la totalidad del territorio esequibo. El exabrupto es tan
grave y la incompetencia tan asombrosa, que puede hacer pensar en una
posible complicidad del gobierno Chávez con el gobierno guyanés, para
abandonar la reclamación de forma subrepticia, cediendo los derechos de
nuestra soberanía, sin manifestarlo clara y públicamente. El hecho que
todavía no se han enviado las notas diplomáticas mencionadas refuerza la
sospecha de complicidad, sin embargo quisiera creer que se trata de una
soberana incompetencia.
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