Francisco Alarcón
Domingo, 20 de noviembre de 2011
Las encuestas son como los termómetros indican los grados de la fiebre,
pero no determinan cual es la enfermedad que la produce. Así está
pasando con el gobierno de Chávez, cuando lo miden con el termómetro
social está en lo más alto de la desaprobación; no obstante, en algunos
casos no ven a Chávez como la enfermedad terminal que la causa sino
como a su "redentor"
Hemos visto encuestas publicadas, donde la desaprobación del gobierno es
casi total y los problemas sustanciales son la inseguridad, escasez e
inflación. Sin embargo, cuando hacen los desgloses aparece Chávez con
una" popularidad" crecida, cuestión totalmente incomprensible, cuando él
es el responsable indivisible de todo lo acontecido en estos últimos
años. Pero podría tener su justificación en un país donde han
predominado los nombres y no las ideas ni las políticas. Se cree que
Chávez sigue siendo la opción menos mala para quienes mantienen
negocios con su gobierno, empleados públicos o miembro de una misión, y
piensan que perderán estas prerrogativas ocupacionales en caso de un
cambio. Pues las cosas no son así, esta patria no está polarizada entre
los pasados partidos políticos y Chávez como él ha pretendido hacerlo
ver, ni él es avalista de una cierta paz. Tampoco si sale del poder
habrá guerra y los cerros bajarán, contrariamente las cosas pudieran ser
a la inversa con su salida, ciertamente Venezuela se normalizará y
regresará la convivencia en paz, y volveremos a ser un país soberano y
prospero. Pero tenemos que estar claros, el problema no son los hombres
ni sus apelativos como individuales indefectibles, sino el equipo que se
constituya para la reconstrucción de la nación.
Las encuestas son como los termómetros indican los grados de la fiebre,
pero no determinan cual es la enfermedad que la produce. Así está
pasando con el gobierno de Chávez, cuando lo miden con el termómetro
social está en lo más alto de la desaprobación; no obstante, en algunos
casos no ven a Chávez como la enfermedad terminal que la causa sino
como a su "redentor". Él quiso sembrar su identidad como la del
salvador, y protector de los pobres, estigmatizando a los opositores
negativamente, fulanos de tal son los enemigos. Venezuela es una e
inseparable y serán todos los venezolanos los responsables de lo que
suceda de aquí en adelante y no una "idiosincrasia" o entelequia llamada
"revolución"
Se requerirán de políticas e individuos idóneos para su restablecimiento
y "pacificación". Sólo en la mente de Chávez cabe que él es nuestro
"liberador", por eso nos ha llevado a donde estamos y algunos no quieren
entender la paradoja de los guarismos, unida con las pasiones que muchas
veces obnubilan. Aquí se confundió una revolución invisible, abandonando
íntegramente el país con persecuciones políticas, y una nueva manera de
abordar la dictadura como "democracia participativa y protagónica".
Cuando tal cosa ni existe ni existirá, porque en si encierra una
contradicción o antinomia de carácter dialéctico. Democracia es
democracia y dictadura es dictadura sin que haya una unidad de
contrarios, que nos lleve a la perfección de que ambas puedan combinarse.
Un solo hombre puede destruir un país, pero para reconstruirlo se
necesitarán de muchas voluntades, que deberán empezar por devolverles la
seguridad jurídica a los inversores para rescatar la actividad privada.
Seguramente priorizando la recuperación de PDVSA, de la agroindustria y
de las empresas privadas para que retornen a operar con normalidad, y
para que muchas de ellas regresen; mejorando el abastecimiento,
producción y empleo. La nación cambiará al retomar su soberanía, cuando
no tenga que depender del resto del mundo para su alimentación. Ciudades
colombianas como Medellín y Bogotá fueron otrora antros del terrorismo,
empero se lo logró con políticas inteligentes restituirles su seguridad.
Con las salida de Chávez no vendrá el diluvio sino será el preludio de
la Venezuela prospera y concertada
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