Tuesday, December 20, 2011

Transición, civiles y militares

Transición, civiles y militares
Martes, 20 de diciembre de 2011

2011 ha sido un malo para Venezuela. Esto no puede continuar. Catorce
años de la peor gestión de gobierno en la historia de la república han
generado una fatiga enorme. El anhelo de cambio sólo es superado por la
decisión de luchar para alcanzarlo. El tipo lo sabe. No estará demasiado
preparado en nada, pero es astuto, tiene olfato y no olvidemos la
reciente afirmación de Héctor Abad según la cual, la audacia es la
inteligencia de los brutos. Aunque disminuido, no se rinde. Trata de
convertir la lucha contra el desenlace cantado de la enfermedad que lo
consume, en la epopeya de la cual carece. No es Stalin, ni Mao, ni
Fidel, ni el Ché, ni ninguno de los revolucionarios contemporáneos que
grabaron su épica con sangre. No, éste fue elegido para un período de
cinco años sin reelección. Ha permanecido tanto tiempo gracias al
disimulo y la mentira, al chantaje, la corrupción y la amenaza, al
dinero negro que maneja sin controles y a una nación pacífica e ingenua,
excesivamente confiada, hasta que los males de este tiempo tocaron a las
puertas de políticos distraídos o sobornados y del ciudadano común,
víctima de los mayores índices de criminalidad, costo de la vida y
desempleo del continente.

En su lucha por permanecer en el poder mientras le de la gana y la salud
se lo permita, apela a todos los recursos del poder. Llega al extremo de
forzar decisiones del Tribunal Supremo de Justicia, inconstitucionales y
fuera de competencia, para despenalizar delitos ordinarios, vulgares
robos, invasiones de tierras, apropiaciones indebidas calificadas y
cualquier cantidad de desafueros que provocan una anarquía sin
precedentes, para decir lo menos. Con la muerte del Derecho desaparecen
la democracia y la decencia en lo político, económico y social. Entre
sus propios seguidores hay tristeza y lástima, ante la imagen y acciones
del "comandante" desesperado por aparentar. Esto no significa que esté
caído o por caer en lo inmediato. No es fácil. Lucha con todo, sin ley y
sin ética, para conservar el poder con el apoyo incondicional, hasta
ahora, de sus cómplices inmediatos.

El ambiente es de transición. Lo que se discute es si la normalidad
democrática se logrará por las buenas mediante el voto o por las malas
cuando, a pesar del voto, el tipo pretenda desconocerlo. Puede
enloquecer, incrementar los niveles de represión física e institucional
y tendrá que ser derrotado en todos los terrenos. En cualquier escenario
el papel de nuestras fuerzas armadas será fundamental. Estamos en
Latinoamérica. Nuestros militares no son marcianos. Sufren igual que los
civiles, pero en silencio. Así como nos calamos un gobierno como éste,
ellos se calan unos mandos igualitos o peores que su mismo jefe. Allí se
cambio el mérito por la lealtad perruna. Grave error. La oficialidad
quiere cumplir el sagrado juramento de "Sostener y defender, cumplir y
hacer cumplir la Constitución y Leyes de la República". Así será.

oalvarezpaz@gmail.com

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/4472298.asp

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