Thursday, December 29, 2011

La culpa no es de la lluvia

La culpa no es de la lluvia
EVELYN PALLOTA | EL UNIVERSAL
jueves 29 de diciembre de 2011 12:00 AM

Cada vez que hay episodios de desastres con lluvias y pérdidas de vida
involucradas, todos los actores sociales tienden a decir que la lluvia
provocó tal o cual desgracia, dejando de lado lo fundamental, la
vulnerabilidad social o humana como causa de la tragedia. Son los
riesgos preexistentes los que se evidencian y magnifican ante la
presencia de un estímulo externo de la naturaleza.

Por dónde van los tiros

Hace dos décadas se construyó una definición de desarrollo que toma en
cuenta expresamente la variable riesgo definiéndolo como: la reducción
de vulnerabilidades y el aumento de las capacidades de la sociedad. De
esta definición se desprende que la gestión de riesgo debe ser
considerada dentro de la gestión socioambiental-territorial en el marco
de la gestión del desarrollo de las naciones, en contraste a ser vista
meramente como una actividad exclusiva de Protección Civil, visión
reactiva, que por demás lo que genera es una sobrecarga cíclica en el
actuar de la institución sin llegarle a la raíz del problema.

Construir futuro vs construir vulnerabilidad

Partiendo del modelo de Blaikie, se puede decir que las condiciones de
vulnerabilidad de nuestra población son producto de procesos dinámicos
derivados del modelo de desarrollo con sus características de
urbanización, transformación rural, ocupación del territorio,
explotación de recursos, participación social, distribución del ingreso,
acceso a la capacitación, estando asociado el problema del riesgo al
tipo de desarrollo o falta del mismo, siendo los desastres indicadores
de insostenibilidad.

Constructores de futuro

Algunas acciones que han permitido a muchos construir futuro e
identificarse como protagonistas: planificar sustentablemente la
ocupación del territorio; conocer las variables físico-naturales de
nuestro hábitat; disminuir la inseguridad estructural en edificaciones;
generar fondos financieros para enfrentar las matrices de
vulnerabilidad; capacitar a las comunidades a enfrentar matrices de
amenazas y recuperarse después de los impactos; crear redes solidarias;
educar formal e informalmente sobre ambiente y cultura del riesgo;
fortalecer instituciones y organizaciones que velan por la reducción y
control del riesgo promoviendo la seguridad ciudadana.

La aplicación de estas acciones continúa redirigiendo a muchos hacia un
mejor futuro. Podemos decidir individual y colectivamente ser
constructores de futuro o ser constructores de vulnerabilidad.

(*) Bióloga. Ecóloga. Analista Ambiental. Twitter @eapallotta
eapallotta@gmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/111229/la-culpa-no-es-de-la-lluvia

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