Tuesday, December 27, 2011

El peor año del proyecto internacional chavista

El peor año del proyecto internacional chavista
Al Gobierno se le percibe débil y vulnerable, política y económicamente
MARÍA TERESA ROMERO | EL UNIVERSAL
martes 27 de diciembre de 2011 12:00 AM

Pese a la atención mediática obtenida durante todo 2011, ya no solo por
la acostumbrada actitud díscola del presidente Hugo Chávez, sino también
a causa de su sorpresiva enfermedad de cáncer, que a la vez le produjo
lógicas manifestaciones de solidaridad diplomática, no creo exagerado
afirmar que fue el peor año para el proyecto internacional del
socialismo del siglo XXI, con muchos reveses y fracasos en la política
exterior que lo sustenta.

Poca presencia internacional

Como primer revés, destaca la disminución de la presencia internacional
del gran adalid del proyecto, y por tanto de la agenda exterior
venezolana que recae casi enteramente en él. Su estado de salud (aún
incierto) lo forzó a permanecer entre Caracas y La Habana. De tal forma,
a pesar de que en el Presupuesto Nacional de este año se destinó la suma
de 9 millones 500 mil dólares para los viajes del jefe de Estado, en
2011 Hugo Chávez apenas salió de gira oficial en dos oportunidades y
solo a Suramérica. Entre marzo y abril viajó a Argentina, Uruguay,
Bolivia y Colombia. Luego, en junio, a Brasil, Ecuador y Cuba.

Podría argumentarse que, a pesar de los pocos viajes presidenciales, en
el transcurso del año el Gobierno no dejó de cumplir sus tradicionales
objetivos de política exterior: profundizar los lazos con los gobiernos
considerados "aliados estratégicos"; mejorar las relaciones con los
percibidos como más o menos "amigos" (según las circunstancias), y
mantener la confrontación (más verbal que real) y el congelamiento
diplomático con los considerados "enemigos" (Estados Unidos e Israel en
particular).

Acuerdos

En efecto, fueron numerosos los acuerdos de diversa índole suscritos por
el gobierno chavista. La mayoría se dieron con los denominados "aliados"
regionales o extracontinentales, en particular con Cuba, Irán, Rusia y
China. La gran cantidad de acuerdos firmados con China, para solo dar un
ejemplo, llevaron a que el nivel de comercio bilateral alcanzara los
US$10.000 millones en el primer trimestre de 2011, según el ministerio
del Poder Popular de Planificación y Finanzas; monto que representa un
incremento de 900% en comparación con los US$200 millones de 1999.

Entre los firmados con nuevos y viejos "amigos", destacan los acuerdos
con Brasil, Argentina y Colombia. Con este último país se firmaron más
de una veintena en diversas áreas, siendo el más importante el acuerdo
que regula las nuevas relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela
tras hacerse efectiva la salida de nuestro país de la Comunidad Andina
de Naciones. El entendimiento diplomático alcanzado entre los
presidentes Santos y Chávez produjo, entre otras, la decisión del
venezolano de extraditar a Colombia al líder de las FARC Joaquín Pérez
Becerra y la del colombiano de entregar a Venezuela al narcotraficante
Walid Makled.

Incluso con el archienemigo chavista, Estados Unidos, el Gobierno
consolidó acuerdos y negocios. Según Venamcham, la balanza comercial
entre ambos cerró en septiembre en US$2,016 millardos y acumula durante
2011 un saldo positivo de US$24,64 millardos, cifra 42,41% mayor en
comparación con los primeros 9 meses de 2010.

No obstante, la mayoría de los acuerdos firmados tanto con aliados como
con amigos y enemigos no han sido para la venta de productos venezolanos
(con excepción de los petroleros que en su mayoría son a precios
preferenciales), sino para la compra de alimentos, medicinas y otros
insumos que no se producen en el país. Según la firma Ecoanalítica, el
Gobierno ha importado este año US$44.000 millones en esos rubros.
Además, están los acuerdos financieros (préstamos y líneas de crédito) y
de compras de armas. En el lapso de los últimos 16 meses, el Ejecutivo
Nacional ha pactado deuda con China, Rusia y Brasil por US$34 millardos,
cuyo pago se contempla mediante envíos de petróleo.

Imagen

La reducción de la presencia internacional del caudillo y el tipo de
acuerdos internacionales que viene suscribiendo, ha ido horadando la
imagen gubernamental (y nacional, lamentablemente) en el mundo.

Al Gobierno se le percibe débil y vulnerable, política y económicamente.
Venezuela ha pasado a ser un país endeudado y más dependiente que nunca
del capital internacional. Por esta y otras razones, un reciente estudio
publicado en la revista Forbes indica que Venezuela es uno de los peores
países del mundo para hacer negocios.

Iniciativas fracasadas

El proyecto y la imagen internacional del régimen también se han
debilitado este año a causa de algunos evidentes fracasos diplomáticos y
por las numerosas críticas recibidas de parte de diversos actores de la
comunidad democrática mundial.

Así, en la principal área de acción gubernamental, América Latina, el
Gobierno tuvo que encarar -entre otros fracasos- la permanente negativa
del Senado de Paraguay de aprobar el Protocolo de Adhesión de Venezuela
al Mercosur; el rechazo de su propuesta de convertir al venezolano Alí
Rodríguez Araque en el secretario general de la Unasur, teniendo que
aceptar la fórmula de rotación ante la falta de consenso para decantarse
por un solo candidato; y, a finales de año, la no aceptación de crear
una Celac al estilo "alternativo" o "bolivariano". La mayoría de los
mandatarios latinoamericanos rechazaron que la nueva organización
regional se convirtiera, como querían los miembros del ALBA, en un
bloque de integración con estructura sólida, que sirviera para sustituir
a la Organización de Estados Americanos y crear una unión
latinoamericana en contra de Estados Unidos.

Incumplimiento

A lo anterior se suman las críticas y señalamientos que a lo largo de
2011 tuvo que recibir por su evidente incumplimiento del derecho
nacional e internacional en varios casos y temas, así como por sus
reiterados enfrentamientos con el mundo democrático. El Gobierno fue
especialmente cuestionado por desacatar numerosas decisiones emanadas de
la Comisión y Corte Interamericana de Derechos Humanos de la OEA y por
hacer caso omiso a las recomendaciones de la Organización de las
Naciones Unidas, la Unión Europea, la OEA y de varios gobiernos por su
dudosa conducta en materia de democracia, derechos humanos, libertad de
expresión, corrupción, y lucha contra el narcotráfico y terrorismo.
También por su apoyo incondicional a la conducta represiva, dictatorial
y al margen de la ley internacional de gobiernos como los actuales de
Irán y Siria y la Libia de Gadafi, entre otros.

El Ejecutivo y los poderes públicos dominados por el chavismo, también
fueron criticados -hasta por el benevolente Secretario General de la
OEA- por decretos y leyes violatorias de la Carta Interamericana
Democrática, empezando por la Ley Habilitante que la Asamblea Nacional
le otorgó al presidente Chávez, a menos de tres semanas de concluir sus
funciones, para que pudiese gobernar por decreto hasta mediados del
2012, sin control del Legislativo.

También por declaraciones del Alto Mando militar venezolano orientadas a
no aceptar un posible triunfo opositor en las venideras elecciones
presidenciales.

Matero1955@hotmail.com

http://www.eluniversal.com/opinion/111227/el-peor-ano-del-proyecto-internacional-chavista

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