Pedro Delgado Machado
Martes, 20 de diciembre de 2011
El poder preventivo de rituales tradiciones y celebraciones familiares,
así como las costumbres cotidianas parece estar en que las familias que
conservan estos encuentros ofrecen a sus miembros una sensación de
estabilidad y seguridad permite desarrollar una identidad madura ligada
a la identidad familiar y ayuda a enfrentar circunstancias adversas.
Por rito o costumbre familiar se entiende toda actividad que realizan
los miembros de la familia en forma periódica y que tiene significado
especial. La comida diaria en familia, los rezos, la lectura de cuentos
antes de dormir, las vacaciones en grupo, los almuerzos familiares de
fin de semana, la celebración tradicional de cumpleaños, la asistencia
regular a oficios religiosos, y todas aquellas actividad que se realice
en grupo y que tenga un significado especial o simbólico es un ritual y
tiene una enorme importancia para efectos de mantener el balance
emocional del individuo y la familia.
Los investigadores de la salud mental han encontrado que aquellas
familias que practican, estimulan y conservan sus tradiciones,
costumbres y ritos son más sanas mentalmente. Los ritos familiares al
parecer proveen un "alimento" emocional necesario para el desarrollo de
la autoestima, y de la identidad como persona. Por otra parte las
celebraciones en familia parece conferir fortaleza especial a los
miembros del grupo y los provee de una especie de inmunidad contra
padecimientos emocionales. Especial importancia adquiere esta última
aseveración cuando se trata de personas o familias que han estado
expuestas a situaciones traumáticas. Mantener los rituales familiares en
un momento de crisis es indispensable para poder asimilar el trago
amargo de la experiencia traumática.
El poder preventivo de rituales tradiciones y celebraciones familiares,
así como las costumbres cotidianas parece estar en que las familias que
conservan estos encuentros ofrecen a sus miembros una sensación de
estabilidad y seguridad permite desarrollar una identidad madura ligada
a la identidad familiar y ayuda a enfrentar circunstancias adversas.
Lamentablemente a pesar de que la ciencia va descubriendo el valor
emocional y preventivo de los rituales, la sociedad le va restando
importancia. La velocidad y complejidad de vida moderna está acabando
con los encuentros familiares cotidianos. El almuerzo o la cena en
conjunto cede a las presiones del tiempo. Igualmente cada día se pierden
más las ocasiones en que la familia se reúne para celebraciones
importantes o simplemente para estar juntos. Algunos ritos y costumbres
existen pero caen en la categoría de rituales vacíos (con poco contenido
emocional o realizados por obligación y no con gusto)y en ese momento
pierden su valor emocional y preventivo.
No cabe duda que estamos frente a un poderoso instrumento preventivo, y
un gran promotor de la salud mental para el individuo y la familia que
estamos desperdiciando. En un momento de celebraciones como la navidad o
el fin de año y en momentos de crisis, estos rituales deberían
reforzarse y cumplirse con todo el contenido emocional del caso. Con
actividades amenas y sencillas pero de gran valor emocional estaríamos
contribuyendo notablemente a la salud mental de la familia. APROVECHEMOS
LA OPORTUNIDAD QUE NOS DA EL MOMENTO.
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