Isa Dobles
Sábado, 3 de diciembre de 2011
Uno los ve sentados allí, en el show del CELAC y tiene que hacerse una
pregunta aunque no quiera, aunque le fastidie la respuesta que yace tras
el telón:¿ De qué hablan cuando llaman democracia lo que comparten?
¿Es que nadie sabe lo que pasa aquí? Es que estar sentados allí
aplaudiendo y firmando convenios es todo lo que puede ofrecerse a este
Continente.
Bueno! La Cumbre de la CELAC es, simplemente, un "Aló Ciudadano"
continuado. La "arremetida" mediática de Hugo Chávez es increíble!
¿Cuántas horas más nos quedan de esta egolatría, de este narcisismo
enfermizo? La jaula de oro, Caracas. La zona metropolitana paralizada y
los medios tomados. Y los negocios y pactos de todos los que nos venden,
porque Venezuela sigue en este juego perverso, ella comprando,
regalando, la necesidad, la urgencia de comprar más de lo que se paga,
comprar la conciencia política, el "compa y faltan dos días más".
El tuteo de "pana" de Chávez con los Presidentes es una demostración más
de esta incultura de la que hace gala en todas partes. Cuando habla de
Lula y su esposa "cortándole el pelo", la llama por su nombre como si
desayunara y comiera todos los días con ellos. Es el afán de figurar, de
ser el centro de atención, de identificarse con el poder. El anima el
espectáculo y todos los beneficiados asienten, sonríen. ¿Alguna vez se
han detenido a conversar entre ellos en los pasillos? ¿En los baños?¿ En
cualquier lugar privado donde puedan soltar la presión de Aguilar al
"vendedor que proveerá a la gran nación más trabajo para su gente, más
dólares? ¿Qué es el CELAC? Un espacio más para Chávez? ¿Un marco
televisivo para verlo glorificándose?
Nada puede minimizar en estos momentos la pantalla de este hombre.
Empieza un programa y entra el Himno Nacional con la cadena, el rostro
hinchado de luna y el lomo de búfalo. Lo vemos, forzosamente, por
Globovisión quien cumple sus 17 años en la mira del Gobierno, es la
espinita que Chávez no ha podido sacarse y seguirá intentándolo porque
no puede tener una ventana libre mientras lleguen las elecciones. 17
años, trece de los cuales ha sufrido la más cruel embestida realizada
jamás contra un medio que no ha podido rendir. A Globovisión todo el
aplauso y la admiración de siempre, uno sabe lo que esta lucha y también
esta injusticia cotidiana, este atropello. Es muy difícil cuando se han
cambiado las reglas de juego y los fundamentos, cuando el modelaje es
diabólico y barato y es el poder.
Y mientras, también, vemos desde Costa Rica a otro venezolano reclamando
ante la Corte Interamericana los abusos y violaciones a sus derechos
humanos y como procede ante sus testimonios. ¿Qué más necesitan los
cómplices morales de toda esta trama? Uno los ve sentados allí, en el
show del CELAC y tiene que hacerse una pregunta aunque no quiera, aunque
le fastidie la respuesta que yace tras el telón:¿ De qué hablan cuando
llaman democracia lo que comparten? ¿Es que nadie sabe lo que pasa aquí?
Es que estar sentados allí aplaudiendo y firmando convenios es todo lo
que puede ofrecerse a este Continente ¿ Quién va por fin a ponerle
cascabeles al gato?
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