José Rafael López Padrino
Sábado, 3 de diciembre de 2011
La solicitud realizada por la recién creada Central Bolivariana
Socialista de Trabajadores (CBST) de aprobar la nueva Ley Orgánica del
Trabajo (LOT) mediante Ley Habilitante, frustra la posibilidad de un
debate participativo y democrático en el seno de los trabajadores y
representa un duro golpe al sindicato como instrumento de lucha, dado el
talante antiobrero y antisindical del proyecto militarista.
El socialfascismo bolivariano se ha caracterizado por su empeño en
doblegar y aniquilar al movimiento sindical del país. Atropellos que no
nos deben de sorprender puesto que el fascismo y sus variantes
tropicales han sido históricamente enemigos del proletariado y de los
sindicatos clasistas.
Este régimen en nombre de un socialismo sui géneris ha promovido la
eliminación de la autonomía sindical e intromisión del Estado en la vida
de los sindicatos, incumpliendo el convenio 87 sobre Libertad Sindical
de la Organización Internacional del Trabajo. Igualmente ha
institucionalizado la precariedad laboral (tercerizados en Sidor, Pdvsa,
etc.), penalizado el derecho a la huelga (Ley sobre el Estatuto de la
Función Pública), y se niega a la discusión de contratos colectivos.
Además, haciendo uso de su mayoría en la Asamblea Nacional (AN) reformó
el Código Penal y valiéndose de un Poder Judicial prostituido ha
criminalizado la protesta sindical sometiendo a cientos de trabajadores
a procesos judiciales amañados.
La solicitud realizada por la recién creada Central Bolivariana
Socialista de Trabajadores (CBST) de aprobar la nueva Ley Orgánica del
Trabajo (LOT) mediante Ley Habilitante, frustra la posibilidad de un
debate participativo y democrático en el seno de los trabajadores y
representa un duro golpe al sindicato como instrumento de lucha, dado el
talante antiobrero y antisindical del proyecto militarista que dirige el
inquilino de Miraflores. Basta recordar que este Herodes uniformado de
la clase obrera venezolana declaró en una oportunidad: "En la revolución
los sindicatos deben desaparecer" (24-32007). Sin embargo, la urgencia
electoral ha forzado al tte coronel y su combo a rescatar
demagógicamente (después de una década) este incumplido mandato de la
Constituyente de 1999, como parte de su estrategia electoral de cara a
las elecciones del 2012.
Esta nueva central obrera nace para dividir y debilitar aún más el
movimiento sindical. Se procura mediante el engaño y la coacción
transformar a los trabajadores en simples peones de una política
oficial, que mayormente atenta en contra de sus propios intereses de clase.
Los esquiroles que dirigen la CBST son los emasculados defensores de un
estatismo explotador de cuño schmittiano, y mecenas de los sindicatos
únicos y verticales al servicio del vocinglero de Miraflores.
Para el avance del socialfascismo bolivariano la destrucción del
movimiento sindical clasista es una necesidad imprescindible. Esta
perversa acción de aprobar una LOT en forma expedita y al margen de los
trabajadores nos retrotrae a la "Carta del Lavoro" (1927), la cual le
permitió al Duce Mussolini corporativizar a los asalariados italianos,
eliminar sus conquistas laborales, y domesticar a sus sindicatos. El
socialfascismo bolivariano, no es más que un capitalismo de Estado
militarizado, con retórica socialista, que representa amedrentamiento,
represión y una mayor explotación de los trabajadores.
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