Saturday, April 26, 2014

Dividida la oposición en Venezuela

Dividida la oposición en Venezuela
Las protestas que comenzaron en febrero y en las cuales ya han muerto 41
personas continúan, pero no con la fuerza de antes.
Guillermo I. Martínez
abril 25, 2014

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, tiene que estar encantado al
haber logrado dividir la oposición a su régimen totalitario.

La verdad es que la jugada de llamar a un diálogo con lo oposición para
ver si de esta forma lograba controlar las protestas callejeras que
surgen a diario en ciudades y pueblos de todo el país fue una idea
magistral. Las protestas que comenzaron en febrero y en las cuales ya
han muerto 41 personas continúan, pero no con la fuerza de antes.

Algunos en la oposición, entre los cuales se encuentra Henrique Capriles
Radonski, gobernador del Estado de Miranda, y muchos de los viejos
políticos defienden su participación en el diálogo explicando que es un
paso importante. Tanto Gobierno como la oposición que participa en esas
conversaciones se han quejado de las cosas que ocurren en el país. Pero
no han llegado a ninguna conclusión.

Por otra parte, otros en la oposición, entre ellos Leopoldo López, María
Corina Machado (miembro de la Asamblea Nacional Bolivariana), y Antonio
Ledezma están opuestos al diálogo. Ellos dicen que no pueden hablar con
un Gobierno que ha encarcelado a cientos de los protestantes – entre los
cuales está López, acusado de instigar a la violencia.

Pero el grupo más importante en la Venezuela de hoy son los estudiantes,
que salen a la calle a diario en protesta por los desmanes del Gobierno
de Maduro. Ellos sí cuentan. Salen a protestar el autoritarismo de
Maduro, una inflación que en febrero subió un 57%, y donde a pesar de
las riquezas petroleras del país, en las ciudades faltan casi todos los
productos básicos de la canasta familiar.

Los estudiantes no aceptan que Maduro compre la lealtad de países en el
hemisferio con petróleo venezolano mientras que en Venezuela falta de todo.

Desde el punto de vista de un cubano exiliado hace más de medio siglo,
duele ver las divisiones en la oposición venezolana. Me recuerdan las
divisiones estériles entre los primeros grupos de exiliados cubanos en
los primeros años de la Revolución Castrista. En aquella época había
más posibilidades de derrocar al gobierno comunista de Cuba, pero los
exiliados estábamos divididos en decenas de organizaciones.

Cada cual tiene sus razones para explicar lo que hacen en Venezuela hoy
día. Capriles, el gobernador de uno de los mayores estados del país,
cree que su deber como funcionario público es dialogar con el Gobierno
para buscar soluciones. El también pide que liberen a los presos
políticos y en particular a López. Y exige que se respeten los derechos
humanos.

Los otros oponentes al régimen de Maduro creen que Capriles está
perdiendo su tiempo y que disminuye la intensidad de las protestas.
Ellos creen que a un perro viejo no se le puede enseñar nuevas mañas.

Los que todavía se mantienen firmes en pie de lucha creen que Maduro
sigue las instrucciones que de Cuba le manda Raúl Castro. Que la brutal
represión de las fuerzas policíacas del gobierno obedece a órdenes y
planes trazados en La Habana y ejecutadas bajo la dirección de
instructores militares cubanos.

Pocos días antes de que comenzara el diálogo, parecía que el Gobierno de
Maduro se tambaleaba. Las barricadas que construían los estudiantes
impedían el libre tránsito en muchas ciudades y carreteras del país. A
diario salían decenas de miles de venezolanos a las calles a protestar
en contra de Maduro.

El Gobierno tuvo que recurrir al uso de gases lacrimógenos, a chorros de
agua a presión y a tiros de escopetas con perdigones para dispersar a la
oposición. En eso vino el diálogo y las vacaciones de Semana Santa y las
protestas disminuyeron en intensidad.

Algunos de los más avezados analistas políticos del país están de
acuerdo en pedir que por lo menos los grupos de la oposición no se
critiquen los unos a los otros. Eso no es fácil, Capriles Radonski está
en libertad para negociar, mientras López está en la cárcel, a Machado
la han expulsado de la Asamblea Nacional y alcaldes de la oposición han
sido destituidos de sus cargos.

En los próximos días veremos si Maduro pudo sobrellevar esta crisis, o
si el movimiento estudiantil logra nuevamente motivar a la oposición a
que vuelvan a las calles a protestar la ineficacia del Gobierno.

Las protestas hacen mucho daño porque también perjudican la economía, ya
tambaleante, del país. Es muy difícil abastecer a las ciudades si en las
mismas hay barricadas por todas partes y miles de manifestantes en las
calles.

La meta de la oposición es debilitar aún más al Gobierno. Quieren ver si
Maduro puede gobernar. Porque si Venezuela es ingobernable, entonces
Maduro tendría que llamar a nuevas elecciones o al menos a un plebiscito
para que el pueblo diga si quieren que siga en el Palacio de Miraflores,
o quiere que se vaya. Pero lograr esto con una oposición dividida, no es
difícil, es imposible.

Guillermo I. Martínez reside en el sur de la Florida. Su dirección
electrónica es:
Guimar123@gmail.com

http://www.martinoticias.com/content/venezuela-protestas-opositores-divididos-/34481.html

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