Sunday, May 5, 2013

Incertidumbre sobre el futuro de 'Cubazuela'

Incertidumbre sobre el futuro de 'Cubazuela'
Con Maduro en el palacio de Miraflores, el 'pacto de acero' entre La
Habana y Caracas ha superado la crisis más grave a la que se ha
enfrentado hasta ahora. Pero los nubarrones que han comenzado a cernirse
sobre el bloque del ALBA –que verá comprometido su futuro sin los
multimillonarios subsidios
Luis Esteban G. Manrique | 25/4/2013

La prensa cubana no ha podido ocultar su desconcierto ante la ajustada
victoria de Nicolás Maduro en las elecciones venezolanas. El resultado
no se correspondió ni con los pronósticos del Granma ni con su maniquea
versión de un país de un solo color, pese a que en seis años la ventaja
del chavismo ha bajado del 25,9 al 1,5%.

La periodista venezolana Cristina Marcano recuerda que tras unos
comicios en los que la oposición mostró notables avances, el propio
Fidel Castro le dijo a Hugo Chávez: "En Venezuela no puede haber cuatro
millones de oligarcas".

Y, sin embargo, el Granma ha vuelto a recurrir a teorías conspirativas
para explicarlo todo, denunciando que en los días anteriores a las
elecciones, las fronteras venezolanas fueron "violadas por mercenarios
armados por la oligarquía, la CIA y la mafia de Miami" que tenían la
misión de sabotear líneas eléctricas, desabastecer los mercados y crear
las condiciones propicias para privatizar el petróleo.

El nerviosismo de los medios oficiales castristas estaba más que
justificado. En su campaña, Henrique Capriles dijo que expulsaría a los
agentes de inteligencia cubanos y revisaría los convenios
internacionales firmados por Chávez: "Nada es gratis. Tenemos demasiados
problemas para financiar proyectos políticos de otros países".

Maduro se hizo eco de las denuncias del Granma: "¿Qué hubiera pasado si
ganaban? ¿Cómo hubiese sido la cacería de los médicos cubanos? La
oposición es incapaz de entender que Cuba y Venezuela somos un solo pueblo".

Con Maduro en el palacio de Miraflores, el 'pacto de acero' entre La
Habana y Caracas ha superado la crisis más grave a la que se ha
enfrentado hasta ahora. Pero los nubarrones que han comenzado a cernirse
sobre el bloque del ALBA –que verá comprometido su futuro sin los
multimillonarios subsidios, negocios y ayudas de la "petrodiplomacia"
chavista– están lejos de haberse despejado.

El endeudamiento y el coste de las importaciones han generado serios
desequilibrios macroeconómicos: un déficit fiscal del 13% y una deuda
pública del 70% del PIB. Incluso el elevado precio actual del crudo
venezolano puede ser insuficiente para cubrir las necesidades de
financiación del gobierno.

La petrolera estatal PDVSA –que genera el 80% de los ingresos por
exportaciones del país, aporta alrededor el 38% del presupuesto del
gobierno y una tercera parte del PIB- tiene una deuda acumulada superior
a los 40.000 millones de dólares, por la que paga entre 12,7 y 16% de
intereses. La producción petrolera venezolana ha caído en más de un
millón de barriles diarios (mbd) desde 1999, hasta los 2,3 mbd, según la
OPEP.

Venezuela importa el 75% de los alimentos que consume, el doble que hace
una década. Infraestructuras de transportes vitales como carreteras y
puentes están seriamente deterioradas y los apagones se han hecho
rutinarios. Con un consumo interno de 700.000 barriles de crudo diarios,
Chávez entregaba 300.000 barriles de crudo diarios a Cuba y otros países
caribeños y centroamericanos con descuento y supuestamente pagaderos a
20 años a través del programa Petrocaribe.

Un cordón umbilical en peligro

Cuba será el país más afectado si Maduro no mantiene el ritmo de los
subsidios exteriores. El mayor beneficiario de Petrocaribe es la cubana
Cupet, que recibe 100.000 barriles de petróleo diarios de PDVSA. Tras
cubrir la demanda del mercado interno, Cuba vende el remanente a precios
de mercado spot.

La Habana paga ese petróleo con servicios médicos, militares y de
inteligencia y apoyo técnico que el economista cubano Carmelo Mesa-Lago
calcula en unos 13.000 millones de dólares anuales. No hay en el mundo
un programa de cooperación bilateral de esa magnitud. Cuba y Venezuela
han formado más de 30 empresas mixtas que van desde reparación de
puertos y ferrocarriles hasta hoteles, agricultura, producción de níquel
y acero y la industria petrolera cubana. En 2011 Venezuela representó
casi la mitad de los 20.000 millones del comercio exterior de la isla.

Muchos analistas y organismos internacionales dudan que ese cordón
umbilical se pueda mantener. La Agencia Internacional de la Energía
(AIE) augura a Maduro "desafíos abrumadores". Según Mesa-Lago, su
gobierno tendrá que reinvertir en la industria petrolera, mantener las
costosas políticas sociales y continuar la ayuda a Cuba: "Es imposible
que consiga los tres objetivos a la vez. Alguno tendrá que ser sacrificado".

La salida de Jorge Giordani, un marxista confeso, del ministerio de
Finanzas y su sustitución por Nelson Merendes, hasta ahora presidente
del banco central, indica que los propios economistas chavistas creen
necesario revisar el modelo económico.

Entre los documentos que circulan estos días en Caracas destaca un
análisis crítico de la situación económica cuya autoría se atribuye al
diputado oficialista Douglas Gómez y a colaboradores suyos de la
fundación española Centro de Estudios Políticos y Sociales.

Según el informe, filtrado por la revista colombiana Semana, el
desabastecimiento de alimentos de primera necesidad llega al 50% y la
inflación podría alcanzar el 33% este añó. Advierte incluso que puede
haber una hiperinflación porque el 70% del déficit se está financiando
con emisión monetaria. El subsidio de la gasolina le cuesta a PDVSA un
6,1% del PIB, lo que considera una "vergüenza nacional".

Maduro no parece hacerse cargo de la situación. Calificar de "fascista"
a la mitad de la ciudadanía suena fuera de lugar cuando tiene que
enfrentar un ajuste estructural que terminará de despertar al país de su
ensueño petropopulista.

En la cumbre de Unasur a la que asistió en Lima, los presidentes
coincidieron en insistirle que el diálogo con la oposición debe estar en
el orden del día. Maduro tendrá que hacer frente a una oposición
revitalizada pero también a mayores disensiones en su propio bando.
Aunque él fue el delfín elegido por Chávez, el poder pasó en realidad a
manos de un triunvirato que comparte, por ahora, con Diosdado Cabello,
presidente de la Asamblea Nacional, y Rafael Ramírez, presidente de PDVSA.

La salida de Jorge Giordani, un marxista confeso, del ministerio de
Finanzas y su sustitución por Nelson Merendes, hasta ahora presidente
del banco central, indica que los propios economistas chavistas creen
necesario revisar el modelo económico.

Los resultados electorales van a hacer difícil que Maduro disuelva el
triunvirato. La misma noche de la jornada electoral, Cabello escribió en
su cuenta de Twitter que "los resultados nos obligan a hacer una
profunda autocrítica".

Algunos analistas creen que las Fuerzas Armadas recuperarán un rol
arbitral. El punto débil de Maduro es su escasa influencia entre los
militares, cuyo poder aumentó exponencialmente con Chávez, que sabía
cómo demandarles obediencia y disciplina. De los 20 gobernadores del
país, 11 son militares retirados o en activo.

Varios de ellos, según diversas fuentes, se oponen a la presencia cubana
en sus estructuras de mando. Uno de ellos es el propio Cabello, oficial
retirado, al que se le identifica con los sectores "nacionalistas" del
chavismo y que nunca ha sido un visitante asiduo de La Habana.

Según Domingo Irwin, uno de los mayores expertos en historia militar
venezolana, "en los últimos 100 años, no ha trascurrido un lustro sin
que grupos de oficiales se implicaran en actividades conspirativas". Un
funcionario de la campaña de Capriles ha declarado que se ha reunido con
militares. No está confirmado, pero suena verosímil, casi inevitable.

El carisma nunca ha sido transferible por vía testamentaria. Y menos si
se trata de encumbrar a otro presidente vitalicio que carece del
desarrollado instinto político y el magnetismo personal de su mentor.
Para afianzarse, Maduro tendrá que desarrollar mecanismos
institucionales para compartir el poder entre las facciones chavistas y
frenar el dispendio.

La clave dependerá de dónde se hará el ajuste. Reducir el gasto público
y los subsidios echará más gasolina al fuego. Y dado que la cuerda se
rompe siempre por el lado más débil, el ALBA podría ser la primera pieza
en ser sacrificada.

Todo eso lo sabe perfectamente el régimen castrista, que aunque
aparentemente ha ganado cinco años más de margen, es consciente que
Maduro podría no cumplir sus promesas. Entre acelerar las reformas y
seguir con su actual ritmo parsimonioso, Raúl Castro tendrá que
encontrar una 'tercera vía'. Ya no hay marcha atrás posible, como
sucedió tras el "periodo especial" de los primeros años noventa, cuando
el PIB cayó un 50% en tres años.

Los pequeños negocios han florecido gracias a la flexibilización del
embargo de la administración de Barack Obama. El envío de las remesas de
la diáspora cubana en EEUU a la isla se ha duplicado, hasta los 2.000
millones de dólares. En 2010 había apenas un centenar de restaurantes y
hostales en la isla. Hoy suman varios miles. Los agricultores venden la
mitad de su producción directamente en los mercados.

Desde 2008 el crecimiento ha promediado un 2% anual, pero tendría que
hacerlo al 5% para absorber a los ex empleados públicos despedidos. Un
diplomático europeo acreditado en La Habana, lo explicaba así al
Financial Times: "Cuba no ha encontrado petróleo en sus aguas y, en
términos de apoyo financiero, el gobierno de Maduro solo genera
incertidumbre. Le guste o no, el régimen tendrá que acelerar el paso".

Publicado en Infolatam.

http://www.confidencial.com.ni/articulo/11489/incertidumbre-sobre-el-futuro-de-039-cubazuela-039

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