Friday, December 23, 2011

¿Y si se muere?

¿Y si se muere?
Pedro Lastra
Viernes, 23 de diciembre de 2011

Sólo un imbécil, un gaznápiro o un tarado pueden creerse eternos. De lo
único que estamos seguros los mortales, sin excepción ninguna, salvo que
carezcan de conciencia, sean unos irresponsables o unos pendejos es que
al final de este viaje en la vida sólo quedarán cenizas.

Chávez ES el proceso. Chávez ES el régimen. Chávez ES el non plus ultra
de todo cuanto sucede o deja de suceder en Venezuela. Su muerte dejará
un vacío imposible de llenar por los suyos y sumirá al país en la
absoluta orfandad. ¿Cómo vamos allí, los demócratas?

To be or not to be. That is the question.


Sólo un imbécil, un gaznápiro o un tarado pueden creerse
eternos. De lo único que estamos seguros los mortales, sin excepción
ninguna, salvo que carezcan de conciencia, sean unos irresponsables o
unos pendejos es que al final de este viaje en la vida sólo quedarán
cenizas.

Si ello es la causa de todas las religiones, las filosofías
y la historia misma – es la conciencia de la muerte y la finitud de la
existencia la que nos distingue de las bestias – nada tiene de raro que
millones de venezolanos se anden preguntando por el destino que nos
espera si el presidente de la república se muere. Realidad inevitable,
pero ingresada ya en nuestro horizonte inmediato de incertidumbres ante
el cáncer que lo afecta y del que, sin que sepamos nada de primera
fuente, podemos estar seguros no le permitirá la longevidad de sus
padres. Hagan un kino y acepten apuestas: ¿vivirá hasta el 2015? Serias,
muy serias y fundadas dudas de ganarla apostando a un más allá de esa
fatídica fecha final.

Este hecho inevitable, al que los venezolanos responsables
no le podemos quitar el cuerpo, nos lleva a preguntarnos, como lo
hiciera el doctor Salvador Navarrete, qué sucederá a su muerte. Él
adelantó una respuesta: el poder irá a manos de las fuerzas armadas. No
a la Vicepresidencia, a la Asamblea, al presidente del TSJ, al PSUV o a
cualquier otra figura representante de la escasa civilidad del régimen,
según pauta la Constitución. Que por cierto, el futuro candidato al más
allá y todas sus instituciones se la pasan a diario por el fundillo. El
Poder se quitará la máscara de civilidad y vestirá uniforme. Punto.

Podemos improvisar todo un enjambre de variaciones: que si
cívico militar, militar a secas o cualquier otra vuelta que se le
encuentre. Lo único cierto es que, ultrajando de esa guisa la
Constitución, vamos derechito al abismo de un estado supra excepcional.
Los cubanos ya tendrán sus planes de abecedario. Serán los que tratarán
de implementar.

Pero nosotros, los demócratas, también jugamos. ¿Cuál es
nuestro Plan de contingencia ante la desaparición del presidente, más
allá de las colectivas, públicas o privadas merecidas celebraciones? No
me quiero adelantar a los acontecimientos. Sólo quiero hacer conciencia
de la imperiosa necesidad de abordar el tema, de tener respuestas para
una dramática suspensión de este curso seudo democrático de primarias,
campañas y elecciones. Y tener respuestas claras, concisas y
contundentes para actuar en ese momento y hacer valer nuestro derecho a
decidir nuestro destino sin interferencias de manos cubanas ni
atropellos del fascismo cotidiano.

Chávez ES el proceso. Chávez ES el régimen. Chávez es el
non plus ultra de todo cuanto sucede o deja de suceder en Venezuela. Su
muerte dejará un vacío imposible de llenar y sumirá al país en la
absoluta orfandad. ¿Cómo vamos allí, los demócratas y republicanos? To
be or not to be. That is the question.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/2654728.asp

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