Pedro A. Palma
Jueves, 22 de diciembre de 2011
Un país como Venezuela, cuya economía depende fundamentalmente de un
negocio cambiante y riesgoso como el petrolero, debe disponer siempre de
abundantes recursos internacionales líquidos, porque ello le protege de
los nocivos efectos que cambios bruscos en los volátiles precios
petroleros pueden acarrear.
Las reservas internacionales (RI) de un país son recursos financieros
líquidos normalmente administrados por el banco central y compuestos por
oro, por Derechos Especiales de Giro (DEG) ̶ activo de reserva creado
por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que puede ser intercambiado
por divisas ̶ , por la posición crediticia neta del país en el FMI y,
finalmente, por divisas como el dólar o el euro, también conocidas como
reservas operativas o líquidas. Las RI sirven para respaldar el dinero
que circula en la economía, así como para manejar una situación adversa
que pudiera presentarse debido a la contracción de los precios de
exportación, al encarecimiento de las importaciones, o a restricciones
al acceso de financiamiento foráneo. En otras palabras, son el ahorro de
que dispone un país para afrontar una adversidad externa. Como bien
dice el BCV "una sólida posición en reservas internacionales fortalece
la capacidad de pagos externos y disminuye el riesgo soberano".
Un país como Venezuela, cuya economía depende fundamentalmente de un
negocio cambiante y riesgoso como el petrolero, debe disponer siempre de
abundantes recursos internacionales líquidos, porque ello le protege de
los nocivos efectos que cambios bruscos en los volátiles precios
petroleros pueden acarrear. Sin embargo, la modificación de la ley que
rige al BCV hecha en julio de 2005, impide la aplicación de esa sana
práctica, ya que ahora el instituto emisor tiene que fijar un nivel
"adecuado" de reservas y traspasar los excedentes al Fonden, fondo
destinado a financiar gasto público, y manejado por el poder Ejecutivo
en forma totalmente discrecional y sin someterse a los debidos controles
y rendición de cuentas. Eso ha hecho que las RI del BCV se hayan
mantenido en niveles muy estables y relativamente bajos, y que durante
las últimas semanas se hayan ubicado por debajo de los 28 millardos de
dólares, monto que creo muy bajo por las razones que paso a explicar.
Como se sabe, durante los últimos años el precio del oro experimentó
aumentos muy acentuados, alcanzando un nivel superior a los 1900 dólares
la onza troy el 28 de agosto pasado. Eso le permitió al BCV revalorizar
sus cuantiosas reservas auríferas, que se calculan en torno a unas 370
toneladas, equivalentes a algo menos de 12 millones de onzas troy,
haciendo que el valor de las reservas de oro haya estado oscilando
entorno a los 20 millardos de dólares. Si a su vez suponemos que la
posición de reservas en el FMI, las reservas en DEG y en forma de otros
activos, suman unos 4.400 millones de dólares, podemos concluir que
durante las últimas semanas las reservas líquidas, u operativas, en
divisas están en torno a los 3500 millones de dólares, monto muy bajo,
ya que equivale a menos de un mes de importaciones de mercancías.
Esto es preocupante, pues las divisas a ser aprobadas por Cadivi y
liquidadas por el BCV para importaciones y otras necesidades del sector
privado dependen del flujo de dólares que pueda entrar al instituto
remisor, flujo que, a su vez, depende de las ventas de divisas que le
haga Pdvsa, organización que está atravesando por serias dificultades
financieras. Como explicábamos en uno de nuestros recientes artículos, a
pesar de estarse vendiendo el petróleo por encima de los 100 dólares el
barril, Pdvsa ha tenido que acudir al endeudamiento externo y al
financiamiento de distintas instituciones financieras públicas locales,
el BCV entre ellas, para cubrir sus necesidades financieras, ya que el
saqueo irresponsable a que ha sido sometida por parte del gobierno ha
mermado enormemente sus ingresos, y en consecuencia sus posibilidades de
venta de divisas al BCV.
Preocupa que un país que depende tanto del suministro externo, y cuyo
sector privado importa 2/3 de lo que compramos afuera, disponga de unas
precarias RI líquidas y de un monto de divisas muy limitado para los
importadores privados. Ojalá ello no se traduzca en desabastecimiento y
en mayor inflación.
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