04-Dic 07:26 am|Alejandro Hinds
El cerco al sector privado y la ineficiencia del público han provocado
el alza de las importaciones
La economía socialista que el Gobierno impulsa ha hecho a Venezuela más
dependiente de la renta petrolera. No sólo porque las exportaciones de
otros sectores se han reducido, sino también porque las importaciones
crecientes serían impagables sin las divisas del crudo.
El presidente Hugo Chávez comenzó a avanzar con fuerza hacia el llamado
modelo productivo socialista que prioriza la satisfacción de las
necesidades humanas sobre la reproducción del capital, según el Proyecto
Nacional Simón Bolívar después de que fue reelegido en diciembre de 2006.
El período presidencial 2007-2013 comenzó con la estatización de la
Cantv y La Electricidad de Caracas, que pertenecían a consorcios
encabezados por las empresas estadounidenses Verizon y AES.
Conindustria ha contado 1.030 compañías expropiadas o intervenidas desde
entonces.
La mayoría de las afectadas pertenecen a los sectores construcción
(44,1%), agroindustria (21,9%) y petróleo (20,1%).
Pero las medidas abarcan casi todas las áreas productivas: automotriz,
comercio, educación, electricidad, finanzas, metalurgia, minería,
química, transporte, turismo, entre otras.
En febrero de 2007 el mandatario decretó vía habilitante la Ley Contra
el Acaparamiento, la Especulación y el Boicot, reemplazada luego por la
Ley para la Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios y
reforzada ahora con la Ley de Costos y Precios Justos.
Las dos primeras declararon de utilidad pública e interés social, y por
tanto susceptibles de ser expropiadas en cualquier momento, a las
empresas relacionadas con la producción, distribución y
comercialización, en principio, de productos controlados, y luego, de
toda clase de bienes y servicios.
La tercera, que entró en vigencia hace 13 días, extiende el control de
precios vigente desde 2003 para alimentos de primera necesidad y
medicamentos a cualquier producto o servicio que las autoridades
consideren necesario regular para proteger a la población.
Estos marcos legales sumados a otros elaborados para sectores
específicos han aumentado el control del Estado sobre las actividades
productivas, que es la meta principal del modelo que impulsa el
Gobierno, según los economistas Humberto García Larralde, Emeterio Gómez
y Manuel Rodríguez Mena.
"La idea es afianzar el control del país destruyendo a los sectores
importantes de la economía", dice García Larralde. "El plan es
desarrollar un aparato estatal poderoso", apunta Gómez. "En el fondo se
trata de un plan de dominio progresivo de toda la sociedad", agrega
Rodríguez Mena.
País importador
Los economistas advierten que el cerco al sector privado y la
ineficiencia del público en el manejo de empresas han provocado una
caída de la producción nacional y han obligado a importar más para
satisfacer las necesidades del país.
El Banco Central de Venezuela informó que las compras al exterior entre
enero y septiembre de 2011 llegaron a 36,5 millardos de dólares, un
incremento de 53% en comparación con el período de 2006, y de 231% con
respecto a igual lapso de 1999.
Gómez afirma que el aumento de las importaciones forma parte del plan
gubernamental.
"La idea es sustituir la producción nacional y la mejor prueba es la
salida de la Comunidad Andina para entrar en el Mercosur. Los
empresarios venezolanos pueden competir en la primera, pero no en el
segundo".
Rodríguez Mena coincide.
"El aumento de las compras a terceros significa una oportunidad para
mejorar las relaciones con otros países y para formar importadores
afectos al Gobierno (cuando no es él mismo el que asume esa tarea) que
desplacen a los tradicionales".
García Larralde advierte que este modelo se ha sostenido únicamente por
los altos precios del crudo. "No se ha avanzado hacia el socialismo sino
hacia un estatismo sin criterio de racionalidad económica. La renta
petrolera es lo que hace que las autoridades piensen que eso es viable".
Añade que sin el crudo sería imposible mantener el nivel de
importaciones actual porque las exportaciones no petroleras cada vez
aportan menos divisas. Entre enero y septiembre de 2011 sumaron 3,39
millardos de dólares, 40% menos que en el período de 2006, según el BCV.
La caída de las ventas externas diferentes al crudo también responde,
según los economistas, al ataque contra la empresa privada (que ha
disminuido las exportaciones de productos no tradicionales) y la
ineficiencia de las empresas públicas (que ha reducido las ventas de
rubros como hierro y aluminio).
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