Alfredo Michelena
Martes, 6 de diciembre de 2011
Hay muchas cosas que los 32 presidentes deben llevarse de Venezuela,
entre otras : la falta de libertad de expresión con la cerradera de
estaciones de radio y televisión; la persecución y los presos políticos:
la CIDH condena al régimen por caso Díaz Peña; las sistemáticas
violaciones de la Constitución y las leyes.
La CELAC o Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe viene a
completar la sopa de letras de la región. Organizaciones regionales,
subregionales, sub-subregionales e incluso binacionales, pululan los
calendarios internacionales, tanto que tienen que hacer dos o tres de
ellas al mismo tiempo, como ahora en Caracas.
El caudillo rojillo y otros plantean con la CELAC "dejar atrás a la
vieja y desgastada OEA". Quieren una OEA sin el imperialismo
norteamericano"- ¿ y canadiense?- pero ocultan que esto es también una
OEA sin CIDH y Carta Democrática- o con una tan débil que acepte a
Cuba-, situación muy conveniente para los gobiernos autoritarios como
los de la ALBA, los cuales al grito de "contra el imperio" someten a sus
pueblos. La CELAC es una buena organización pero para hablar entre
nosotros. Es como un GRULAC – Grupo America Latina y el
Caribe-institucionalizado fuera del sistema de NN.UU. El GRULAC tiene
sentido porque en NN.UU. están las potencias con las que hay que
negociar y allí ellas son minoría. Crear la CELAC y debilitar a la OEA,
es como practicar dentro del mismo equipo sin jugar en la liga de campeones.
La CELAC viene a la vida con una marca de nacimiento militarista, al
nacer en un fuerte militar. Esto no es sólo para proteger a los
participantes de la delincuencia que azota a Caracas, sino para tratar
de aislarlos de una realidad que el caudillo no quiere que miren. Miles
de soldaditos toman las calles de Caracas para proteger a la "gente
importante", no a los caraqueños, y cuelgan pancartas tan irónicas como
una en los Próceres que dice "Capital de la Paz", con lo cual pretenden
engañar escondiendo la verdadera Caracas, la ciudad más violenta de la
región.
Hay muchas cosas que los 32 presidentes deben llevarse de Venezuela,
entre otras : la falta de libertad de expresión con la cerradera de
estaciones de radio y televisión; la persecución y los presos políticos:
la CIDH condena al régimen por caso Díaz Peña; las sistemáticas
violaciones de la Constitución y las leyes, como decretar una ley de
precios justos con una ley habilitante dada para enfrentar las lluvias;
las violaciones a los DD.HH. y a los acuerdos internacionales, caso
Leopoldo López; y el fracaso económico del régimen, que con el ingreso
petrolero más alto de la historia nos está endeudando por generaciones.
Y aunque desde la MUD no hubo una declaración sobre el tema, de nuevo la
sociedad civil tomó la iniciativa y convocó un cacerolazo, que retumbo
por todas partes. No se olviden Sres. Presidentes, que aquí hay un
pueblo luchando contra un comunismo que Uds., con su codicia,
displicencia y presencia condonan.
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