Monday, December 5, 2011

A falta de razón, vísceras

A falta de razón, vísceras
Ramón Peña
Lunes, 5 de diciembre de 2011

Inédito en el país, este suceso rememora por su saña los desmanes de las
juventudes fascistas. No luce casual que en este caso, al igual que en
la Alemania de 1933, detrás de los enardecidos ejecutores de semejantes
actos se asoma ominosa la sombra y la voz de un mandón de tropa
sembrador de odio. La acción es una más del desesperado despliegue de
todas las formas posibles de agresión y provocación.

Las imágenes de un tropel de jóvenes lanzando vísceras y otros restos
animales en un acto académico de la Universidad Central de Venezuela,
con la excusa de protestar la calidad del comedor, engrosan la colección
de testimonios de la barbarie que nos rige.

Inédito en el país, este suceso rememora por su saña los desmanes de las
juventudes fascistas. No luce casual que en este caso, al igual que en
la Alemania de 1933, detrás de los enardecidos ejecutores de semejantes
actos se asoma ominosa la sombra y la voz de un mandón de tropa
sembrador de odio.

La acción es una más del desesperado despliegue de todas las formas
posibles de agresión y provocación -incluido un feroz cerco
presupuestario- para doblegar a esta casa de estudios, que por tradición
resiste como un baluarte contra el autoritarismo y el militarismo.

Lo grotesco de este acto, escenificado en la Sala "E" de la biblioteca,
contrasta con la memoria de que años atrás, en ese mismo recinto de la
UCV, estudiantes con los más antagónicos pensamientos políticos,
exponíamos y debatíamos allí nuestras ideas.

Lo de ahora es bochorno, acciones que rayan en lo escatológico con un
brochazo mal echado de socialismo. Estos jóvenes, aplaudidos por el
caudillo como "verdaderos revolucionarios", probablemente ni conocen los
fundamentos del pensamiento que dicen defender. Ellos mismos son
víctimas de emponzoñamiento por ese milico resentido, para quien la
universidad, con sus valores de tolerancia y convivencia, es una entidad
sencillamente incomprensible dada la arquitectura de cuartel que domina
su pensamiento.

Es como si nos rondara el fantasma de Millán de Astray, gritando en el
paraninfo de la Universidad de Salamanca "¡Viva la muerte, muera la
inteligencia!"

http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/7914153.asp

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