Jesús Contreras
Viernes, 23 de diciembre de 2011
(1-a) Hay demasiados venezolanos que respaldan al régimen chavista. Unos
son oportunistas. Pero muchos tienen sobrada razón. Al fin y al cabo son
muy pocos los venezolanos que han disfrutado la riqueza de este país. No
se puede pretender que la gente rechace las dádivas de un fisco que
pertenece a todos. No se puede pretender que de un día a otro mucha
gente se olvide de sus tradicionales penurias para preferir una teórica
situación política que le ofrece lo que siempre le ha ofrecido y no
siempre le ha cumplido.
(1-b) Durante medio siglo xx la mayoría de los venezolanos se sometió a
la paz de Gómez y a la paz de Pérez Jiménez. Lo que va de siglo XXl
inmensas muchedumbres se han sometido al régimen chavista.
(2) Si ese sometimiento es parte de una manera de ser, de una sicología
criolla, reforzada por influencias ambientales determinantes para que la
gente prefiera el acomodamiento -eso- no puede ser tema abordable en
este escrito.
(3) Pero otra cosa es que la conformidad se apodere del ánimo nacional.
Esa conformidad conduce a que se acepte que hay que andar con los bueyes
que se tienen, sin atreverse a pensar siquiera que puede haber otros
bueyes. Esa conformidad conduce a que se acepte que algo es algo, sin
atreverse a pensar que puede haber algo mejor. Es la conformidad del que
se somete, especialmente cuando lo mejor es dejarle el esfuerzo a otros
y eso permite esperar cómodamente hasta que de alguna manera las cargas
sean arregladas por otros.
(4) La inconformidad es la madre del progreso. Pero la inconformidad
hace pronunciar a los inconformes. Y si no hay quien se pronuncie,
entonces no hay inconformes. Habrá -cabe preguntar- suficientes
inconformes entre los opositores, con harto ánimo para pronunciar su
inconformidad con lo logrado hasta hoy 20/12/2011 y proceder en
concordancia?
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